Un fuerte terremoto sacudió la mañana del 2 de enero de 2026, generando un gran impacto en varios estados del centro de México. A las 7:58 horas, millones de ciudadanos recibieron una alerta sísmica en sus dispositivos móviles, informando sobre un “sismo severo” con epicentro en San Marcos, Guerrero. Según el Sismológico Nacional, la magnitud preliminar fue de 6.5. Las autoridades, tanto federales como locales, comenzaron de inmediato los recorridos para evaluar los posibles daños.
La alerta interrumpió la primera conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. Tras la sacudida, que se sintió con fuerza en Guerrero y de manera desigual en ciudades como la Ciudad de México, Morelos, Jalisco, Oaxaca, Tabasco y Colima, la mandataria regresó a Palacio Nacional para coordinar esfuerzos con la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, y su gabinete de protección civil. Aunque la evaluación inicial no reportó daños graves, Sheinbaum prometió más información conforme avanzaran las inspecciones.
Los primeros sobrevuelos realizados sobre la capital mostraron que, al menos por el momento, no existían daños significativos. La secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México, Miriam Urzúa, comunicó que no había reportes de afectaciones en las alcaldías, aunque las labores de evaluación continuaban tanto por tierra como por aire.
Sin embargo, las redes sociales comenzaron a llenarse de reportes sobre caídas de postes eléctricos e incluso la explosión de un transformador en la colonia Centro, lo que ocasionó un incendio que ya ha sido controlado. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó que, hasta ese momento, se mantenía un “saldo blanco” en cuanto a víctimas, y los trabajos para garantizar la seguridad de la población en las 16 alcaldías seguían en curso.
De forma preliminar, también se detectaron intermitencias en el servicio eléctrico en algunas colonias, pero las infraestructuras estratégicas públicas y el transporte urbano funcionaban con normalidad. La calma parecía regresar luego del susto, aunque el monitoreo de la situación continuará en las próximas horas.
Desde inicios de año, los mexicanos han demostrado resiliencia ante la adversidad, y la respuesta inmediata de las autoridades a este nuevo desafío subraya la importancia de la preparación frente a desastres naturales. A la espera de informes más detallados, la población mantiene la esperanza de que la evaluación no revele daños severos.
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