En la mente de los posibles compradores de vehículos eléctricos (EV), la infraestructura de carga se ha convertido en un tema central de preocupación. Según un estudio reciente, más de la mitad de los encuestados señalaron que la disponibilidad de carga pública es un factor clave en su decisión de compra.
Estas preocupaciones no son infundadas. Históricamente, la experiencia de carga rápida de EV ha dejado mucho que desear. Sin embargo, en un viaje reciente, pude notar la mejora en esta área, que hacía unos años era motivo de frustración.
Este verano, emprendí un viaje por carretera a Montreal que abarcó más de 600 millas. Originalmente planeábamos usar un Kia EV9, que tiene un rango de casi 300 millas por carga, pero debido a una avería del aire acondicionado, optamos por un Audi e-tron, que puede recorrer aproximadamente 220 millas. A pesar de esta limitación, el e-tron cumplió su función sin problemas significativos.
Para encontrar estaciones de carga, utilicé una aplicación optimizada que considera factores como temperatura y características del vehículo. La primera parada fue en un cargador de Rivian en New Hampshire. La experiencia fue sorprendentemente fluida: no había filas, contábamos con opciones para comer y todos los cargadores disponibles funcionaban perfectamente, ofreciendo una potencia de más de 140 kilovatios, que es el máximo del e-tron.
A lo largo de la semana en Montreal, utilizamos otro cargador para mantener la carga, donde experimentamos un pequeño inconveniente: un problema con el lector de tarjetas que me obligó a descargar la aplicación de Circuit Électrique. A pesar de este contratiempo, logramos sobrellevarlo con eficacia y sin necesidad de esperar por el vehículo, combinando las cargas con almuerzos y descansos.
Tres años atrás, la situación era radicalmente diferente. Durante un viaje similar al estado de Maine con el mismo e-tron, enfrenté múltiples inconvenientes. Un cargador se averió, lo que me obligó a mudar el vehículo a otro; además, la app del cargador reportó errores que llevaron a una experiencia frustrante. En total, gasté horas en el camino lidiando con servicios al cliente.
Afortunadamente, el panorama del cargado ha cambiado drásticamente. En 2023, EE. UU. contaba con aproximadamente 32,000 cargadores rápidos de corriente continua. Muchos de ellos eran accesibles solo para vehículos Tesla, pero se esperaba que la red se expandiera. Hoy, los conductores de EV pueden acceder a la mayoría de los cargadores de Tesla, y el número total ha aumentado, mejorando también su fiabilidad.
Los datos muestran que la fiabilidad de los cargadores ha incrementado, lo que significa que la experiencia de carga es ahora, en gran parte, positiva. Aunque aún quedan áreas deficientes y algunos cargadores presentan fallos, la tendencia es hacia una mayor disponibilidad y un mantenimiento más efectivo. Aunque la situación no es perfecta, es evidente que la carga rápida para vehículos eléctricos ha mejorado notablemente con el tiempo, invitando así a quienes aún son reticentes a experimentar las ventajas de esta tecnología.
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