Tulsa, Oklahoma, se ha convertido en el escenario de una innovadora iniciativa artística gracias a la digital artist Lily Belmira. Ha lanzado un nuevo videojuego gratuito que permite a las personas explorar de manera virtual la enigmática obra de arte en la Tierra de Michael Heizer, ubicada en el desierto de Nevada, titulada City. Este monumental trabajo, que se extiende a lo largo de más de una milla y media, ha mantenido su ubicación en secreto en gran medida desde su inauguración en 2022. Solo se permite la entrada a seis personas al día, quienes deben pagar una tarifa de admisión de $150 para experimentar esta obra, considerada una de las más grandes del mundo.
Sin embargo, Belmira busca desafiar la noción de acceso restringido al arte para fomentar un enfoque más democrático. En sus palabras, el videojuego nace de un “genuino interés en mostrar City a más personas”, y también como una crítica a lo que ella describe como una “cicatriz burguesa en la Tierra”, a pesar de lo “hermosa” que es. Ella confiesa que inicialmente no le gustaba la obra de Heizer, viéndola como un medio para socavar su poder.
El videojuego, titulado City by Michael Heizer [Free Version], comienza con los jugadores detrás de una cerca que prohíbe el acceso. A medida que avanzan, se encuentran con una simulación del paisaje estéril y cuidadosamente diseñado de Heizer, donde surgen esculturas geométricas abstractas que evocan una sensación tanto antigua como futurista. Para crear esta experiencia, Belmira utilizó datos LIDAR disponibles públicamente y la imaginería satelital de Google Maps.
El interés de la artista no se limita a la simple recreación de la obra; también cuestiona cómo un arte que ha sido visto por tan pocas personas puede poseer tanto poder. Según Belmira, City ha asegurado su lugar en la historia, incluso jugando un papel en la designación del terreno circundante como monumento nacional por una orden ejecutiva en 2015. Su videojuego provoca una reflexión sobre si democratizar el acceso a obras exclusivas podría liberar tanto a la pieza como a su creador de la carga económica que limita su disfrute.
Apodada “la Atlántida del mundo del arte”, City ha generado debates similares a las opiniones de Belmira. Se estima que la obra tardó alrededor de 50 años en completarse, comenzando en la década de 1970, y costó cerca de $40 millones. Algunos críticos sugieren que las creaciones de Heizer pueden reforzar estructuras de colonialismo al omitir las perspectivas indígenas sobre la tierra utilizada.
El viaje virtual a través del videojuego permite a los usuarios desentrañar con satisfacción algunos de los misterios de City, ya que la falta de dispositivos móviles en el sitio original limita la documentación visual de la obra. A través de esta experiencia digital, los participantes pueden apreciar mejor su escala y diseño sin enfrentar el agobiante calor del desierto. Este ejercicio invita a muchos a sentir curiosidad por experimentar la obra en persona algún día.
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