La obra coreográfica *Una Eva y un Adán*, creada por el danés Palle Granhøj, presenta una exploración profundamente significativa sobre la desnudez humana como reacción a la imagen distorsionada de los cuerpos que circula en las redes sociales. Este montaje, interpretado por Sofia Pintzou y Mikolaj Karczewski de la compañía Granhøj Dans, se presenta hoy y mañana en el 53 Festival Internacional Cervantino (FIC), en el teatro Cervantes.
Granhøj utiliza la iluminación para resaltar la desnudez natural de los intérpretes mientras provoca una reflexión sobre las representaciones culturales que han evolucionado en la era digital. Tras su paso por el Festival Cultural UNAM en la Ciudad de México, *Una Eva y un Adán* finalmente llega a Cuévano, buscando provocar una conversación sobre el papel de la desnudez en la sociedad contemporánea.
El coreógrafo señala que más que una narrativa tradicional, la obra se fundamenta en la música y la estética visual, permitiendo que el público brinde sus propias interpretaciones. Granhøj subraya que, aunque la intención inicial no era contar una historia, la interacción entre los personajes ofrece una visión humana del significado de la desnudez.
Desde su estreno en 2019, justo antes de la pandemia, este montaje ha sido una muestra del interés del creador por explorar cómo se percibe la desnudez en diferentes culturas, un tema que ha estado en el centro de su trayectoria. Granhøj recuerda su juventud en Dinamarca, donde la desnudez en entornos naturales era común, contrastando con la percepción actual de los jóvenes que tienden a sentir inseguridad en la intimidad, especialmente en un contexto dominado por las redes sociales.
Sólo son cuerpos
En diálogo con los medios, el coreógrafo enfatiza que *Una Eva y un Adán* no debe confundirse con pornografía. La obra busca mostrar la desnudez bajo una luz que normaliza lo que a menudo es objeto de censura. Granhøj menciona que aunque los primeros momentos de la actuación pueden impactar, el público eventualmente se sentirá cómodo al contemplar cuerpos desnudos tal como son.
El creador también comenta sobre el papel negativo de la sexualización del cuerpo en la publicidad y redes sociales, sugiriendo que la percepción de la belleza podría volverse más positiva a medida que avancen los años. Aunque no es seguro de que su obra cambiará el mundo, la idea de que podría hacerlo es un pensamiento alentador.
Con una carrera de más de 20 años y un reconocimiento considerable en Dinamarca y otras partes del mundo, Granhøj considera la danza como un medio esencialmente humano, donde los intérpretes comunican su esencia directamente al público, distanciándose de la contaminación del mundo digital.
En cuanto al proceso creativo, menciona que la vulnerabilidad se hizo presente en los ensayos y en la primera función cuando los bailarines debían adaptarse a lo que estaba sucediendo en el escenario. “Sentí ansiedad sobre cómo reaccionaría el público mexicano”, comentó, recordando experiencias previas donde las reacciones han sido similares independientemente del lugar.
*Una Eva y un Adán* sigue la técnica de la Obstrucción, que explora el movimiento limitado para descubrir expresiones únicas y auténticas en los bailarines. Esta pieza se presentará en el FIC hoy y mañana a las 17 horas, en el teatro Cervantes, y a las 20 horas el viernes en el teatro María Grever de León, dentro del Circuito Cervantino.
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