Margaret Atwood, la célebre escritora canadiense de 86 años, fue investida como doctora honoris causa por la Universidad de Granada en un acto que resuena con la urgencia de su mensaje sobre las humanidades y la educación en la actualidad. Conocida por obras emblemáticas como El cuento de la criada y su reciente autobiografía El libro de mis vidas. Como unas memorias, Atwood instó a reflexionar sobre la importancia de las disciplinas humanísticas en un mundo que parece desestimar su valor.
Durante su discurso, Atwood abordó preocupaciones contemporáneas como la educación y el creciente hostigamiento hacia las humanidades. Señaló que en muchas universidades estadounidenses, estas materias, que abarcan literatura, historia y filosofía, son consideradas no esenciales, lo que podría alejar a los estudiantes de habilidades críticas necesarias para el pensamiento innovador y la comprensión cultural. “Una sociedad que ya no puede pensar con claridad se dirige hacia el precipicio”, advirtió, subrayando la necesidad de recuperar el aprecio por la alfabetización y el saber.
La autora también expresó su inquietud respecto al uso de la inteligencia artificial por parte de los estudiantes. A pesar de haber sido una defensora de la innovación tecnológica, cuestionó cómo esta herramienta puede convertirse en un obstáculo para el aprendizaje auténtico. “Si los estudiantes recurren a la IA para escribir sus ensayos, ¿cómo pueden aprender realmente?”, planteó Atwood, sugiriendo que este fenómeno crea un círculo vicioso de engaño.
Su discurso no se limitó a cuestiones educativas. Atwood se refirió a los conflictos geopolíticos actuales, incluyendo la guerra en Ucrania y la situación en Gaza e Irán, al tiempo que describió un panorama global complicado. Sin embargo, no dejó de ver en España un posible bastión para la preservación del saber en tiempos de crisis. Al final de su intervención, reafirmó su compromiso con las humanidades y la escritura: “Este discurso no lo ha escrito una inteligencia artificial, sino yo misma”.
Con una trayectoria que abarca poesía, novelas, ensayos y más, Atwood ha mostrado una vida dedicada tanto a la creación literaria como a la defensa de causas sociales. Su intervención en Granada ha sido un recordatorio de la relevancia de reflexionar sobre el pasado para comprender el presente y prepararse para el futuro. En un mundo en constante cambio, las palabras de esta icónica autora resuenan más que nunca, dejando claro que la alfabetización y la creatividad son esenciales para el progreso humano.
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