El sector ganadero de Estados Unidos enfrenta una grave amenaza tras la confirmación de un caso del conocido gusano barrenador en un ternero en La Pryor, Texas, el 1 de junio de 2026. Esta plaga, un parásito que ataca a animales de sangre caliente, se había estado acercando desde México, donde ha provocado 27,449 casos desde noviembre de 2024. Este hallazgo marca el primer caso de gusano barrenador en Texas desde 1966, generando gran preocupación entre los ganaderos locales.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, declaró que esta infestación podría tener repercusiones significativas para la industria ganadera estadounidense, que ya se encuentra en su nivel más bajo en 75 años. Los expertos estiman que, si la plaga se propaga, Texas podría sufrir pérdidas de hasta 1,800 millones de dólares. La escasez de ganado ha llevado a que los precios de la carne de res alcancen cifras históricas, lo que agrava aún más la situación.
El comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, no tardó en criticar al Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) por permitir la entrada de esta plaga. A pesar de los esfuerzos del gobierno por mantener a raya el gusano barrenador, los casos en México han ido en aumento, lo que ha llevado a Estados Unidos a cerrar su frontera a las importaciones de ganado durante más de un año. Inversiones en la producción de moscas estériles y la vigilancia de ganado se han implementado en un intento de contener la amenaza.
Los gusanos barrenadores son particularmente peligrosos, ya que las hembras ponen sus huevos en heridas abiertas de los animales, y las larvas que emergen perforan la carne viva, lo que puede llevar a la muerte del huésped. Aunque se reconoce que la mosca tiene un bajo riesgo para la salud humana, la preocupación por su impacto en la industria ganadera es evidente.
En respuesta a la detección del gusano, el USDA ha suspendido el movimiento de animales en un área de 20 km alrededor del lugar de la infestación y ha comenzado a liberar moscas estériles en la región. Adicionalmente, se envió un avión con tratamientos hacia el sur de Texas, y se intensificaron las inspecciones en la flora y fauna local.
Un brote más amplio podría significar un devastador golpe económico para Texas, el mayor productor de ganado del país, incrementando los costos laborales y los gastos en medicación, lo que podría repercutir no solo en los ganaderos, sino también en los consumidores. A medida que Estados Unidos se esfuerza por contener esta amenaza, la situación en la frontera y el paraje ganadero continúa siendo tensa y vigilada de cerca.
Esta noticia destaca la importancia de la vigilancia constante y la rápida respuesta ante emergencias agrícolas, ya que la salud del sector ganadero está intrínsecamente relacionada con la seguridad alimentaria y la economía nacional. Las acciones tomadas en las próximas semanas serán cruciales para determinar el impacto a largo plazo del gusano barrenador en la industria ganadera estadounidense.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


