Valencia celebra desde este jueves, con la mascletà en la plaza del Ayuntamiento y el encendido de los alumbrados, sus primeras Fallas en marzo tras dos años de cancelaciones debido a las restricciones de la covid-19 y el tiempo que acompañará a su semana grande no parece que vaya a ser lo que popularmente se conoce allí como tiempo de Fallas, es decir, temperaturas cálidas en la parte central del día y cielos despejados. Salvo la lluvia que se anuncia para esta tarde noche de viernes, el fin de semana no se esperan nuevas precipitaciones pero, a partir del lunes, la llegada de una borrasca, sobre cuya trayectoria hay mucha incertidumbre, puede empañar los festejos, más por el viento que por el agua.
A preguntas de este periódico, José Ángel Núñez, jefe de Climatología de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat Valenciana, explica con más detalle el pronóstico día por día. Así, hasta el domingo hará un “tiempo tranquilo, con la excepción de este viernes por la tarde-noche, cuando pasará un frente de poniente que dejará precipitaciones de forma generalizada”.
El sábado, precisa Núñez, “girará el viento a poniente y será seguramente el día más cálido de la semana de fallas”, con temperaturas que, a mediodía, superarán los 20º en el litoral, con una previsión es de 21º de máxima en Valencia. Pero, sobre todo a partir del miércoles, se producirá un descenso de temperaturas y el ambiente será frío. Por las noches, sin embargo, las temperaturas no serán muy frías durante toda la semana de fallas debido a la gran nubosidad. El domingo continuará este tiempo estable, aunque cesará el poniente y las temperaturas “serán más bajas que el sábado y también habrá más nubosidad de tipo medio y alto”.
Los cambios llegarán a partir lunes, cuando una borrasca fría se descolgará y se quedará aislada de la corriente general de la atmósfera en el suroeste de la Península. “El movimiento de esta borrasca fría determinará el tiempo durante toda la semana de Fallas”, advierte el meteorólogo. El problema es que “aún hay grandes incertidumbres” sobre la trayectoria final que seguirá la borrasca, sobre todo a partir del miércoles.
De momento, con los datos de que se disponen a este viernes, el lunes “el tiempo estará muy nuboso e inseguro en cuanto a lluvia. Ese día, la borrasca comenzará a descolgarse por el oeste de la Península y sobre la comunidad empezará a configurarse un flujo de viento de levante. Pero, a su juicio, aunque lloverá, no serán precipitaciones “muy importantes en el litoral ni persistentes, sino más bien débiles y discontinuas”.
Ese mismo lunes empezará “a acelerarse el viento del este y sureste, con rachas ocasionalmente fuertes, y se mantendrá el viento con estas características al menos hasta el miércoles”. De hecho, el viento, y no la lluvia, va a ser el fenómeno meteorológico “más significativo durante el lunes, el martes y el miércoles”, con rachas ocasionalmente fuertes, 50 a 60 kilómetros por hora.
“El viento del sureste no suele ser tan fuerte en Valencia como los ponientes, pero sí que es más persistente y suele soplar tanto de día como de noche. Afecta más a los barrios marítimos y zonas abiertas expuestas al viento de levante”, explica el experto. “No se espera mucha lluvia los días de viento. La poca lluvia que podría caer sería el lunes, pero la combinación de viento y lluvia suele tener una adversidad extra, sobre todo en días tan sensibles como el 14 y 15, los días finales de la plantà de las fallas [cuando se están colocando los remate]”, detalla Núñez.

No son vientos que puedan hacer peligrar la estabilidad de los monumentos, en opinión del experto, ya que los falleros están acostumbrados a lidiar con el viento, aunque no sea lo frecuente en Fallas. Además, las fallas más grandes están en el centro histórico, en pequeñas plazas que las protegen algo del viento fuerte. Sin embargo, muchos actos se realizan en la calle y, con mal tiempo, algunos pueden quedar deslucidos y otros, incluso, tener que suspenderse. Las mascletás, por ejemplo, empiezan el día 1 de marzo y este año ya se han suspendido un par de ellas por la lluvia.
El martes, la borrasca se desplazará más al sur y, aunque se mantendrá el viento fuerte, se prevé un día “con apertura de claros, menos nubosidad y baja la probabilidad de precipitación”. En caso de producirse, ese día la lluvia sería muy débil. A partir del miércoles, aumenta mucho la incertidumbre en los pronósticos, pero por lo que parece a día de hoy “la borrasca se acercará a la Península, lo que puede dar lugar a que entre el miércoles y el viernes se mantengan los cielos muy nubosos, con precipitaciones que pueden ser en forma de chubascos”. El viernes, la borrasca “tenderá a rellenarse”, es decir, a ir poco a poco desapareciendo, sobre la Península, con lo que “la probabilidad de precipitación el sábado 19, día de la cremà, “se reduciría, aunque quedaría un ambiente frío y desapacible”.
Aunque a nadie, y a los hosteleros y restauradores menos que a nadie, le gusta que llueva en su semana de fiestas ―en 2020, más de cuatro millones de turistas acudieron a las Fallas―, estas lluvias son oro para el campo y los embalses. Entre octubre y febrero, precisa Núñez, el déficit de precipitación en la Comunidad Valenciana fue del 58%, sobre todo a causa del trimestre invernal (diciembre-enero-febrero), que fue extremadamente seco, “el tercer invierno más seco en la Comunidad Valenciana desde al menos 1950″. La buena noticia es que con marzo llegaron las precipitaciones, que han sido generalizadas. “En amplias zonas ha llovido más en estos 10 días de marzo que en todo el trimestre anterior”, celebra el experto.
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