El peso mexicano se encuentra en su nivel más fuerte desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia, cerrando la semana con una apreciación del 2.30%. Este fortalecimiento del peso puede atribuirse, en gran medida, a la debilidad del dólar en el marco de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
Según el Banco de México (Banxico), la moneda cerró en 19.2398 pesos por dólar, lo que representa una ligera mejora del 0.37% o 7.23 centavos. Este cierre marca el mejor registro desde el 17 de septiembre de 2024, cuando el tipo de cambio se situó en 19.1399 pesos. Desde el inicio del sexenio de Sheinbaum, el peso alcanzó un máximo de 21.8829 unidades el 31 de diciembre de 2024.
El Índice Dólar (DXY), que mide el rendimiento del dólar frente a una canasta de seis divisas de referencia, ha mostrado un comportamiento errático, cayendo 2.06% hasta situarse en 99.10 puntos. Dentro de las monedas que han experimentado la mayor apreciación en este período, destacan el rublo ruso con un 17.05%, la corona sueca con un 7.21%, la corona noruega con un 4.61%, y otras divisas como el franco suizo, el euro y el real brasileño, todos con incrementos significativos.
A finales de 2024, el peso se había depreciado frente al dólar, impulsado por la resiliencia de la economía estadounidense, que superó las expectativas de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este contexto se vio agravado por un ciclo moderado de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, junto con la disminución de la demanda global de activos riesgosos y la caída en los precios de las materias primas.
En 2025, el peso ha mantenido su cotización en un canal paralelo a una tendencia bajista. La actual debilidad del dólar y la resiliencia del peso mexicano se enmarcan en la espera de una posible resolución en las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos. Expertos de Monex sostienen que es fundamental considerar el alivio potencial en estas tensiones comerciales.
Sin embargo, persisten riesgos significativos para el peso. Según Gabriela Siller, directora de Análisis en Banco Base, la alta volatilidad cambiaria seguirá presente por factores como la guerra comercial y la aversión al riesgo. La continua amenaza de aranceles y la revisión del T-MEC, programada oficialmente para julio de 2026, son elementos críticos a seguir.
Además, se anticipan posibles controversias comerciales y decisiones en el Poder Judicial que podrían influir en la calificación crediticia del país, generando presiones sobre el tipo de cambio.
Un dato relevante es el incremento en las posiciones especulativas a favor del peso mexicano en el mercado de futuros de Chicago, que han subido un asombroso 404% desde que Sheinbaum asumió el cargo. Hasta la semana que cerró el 25 de mayo, las posiciones netas largas a favor de la apreciación del peso alcanzaron los 62,500 contratos, incrementando en 50,100 contratos en un corto período.
El peso mexicano sigue considerándose una de las monedas emergentes más atractivas para estrategias de “carry trade”, gracias a su diferencial de tasas de interés y la relativa estabilidad macroeconómica que ha exhibido el país.
Esta información, cuya fecha de publicación original es el 25 de mayo de 2025, refleja un panorama económico en evolución que es crucial para entender la dinámica del tipo de cambio en el actual contexto global y regional.
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