El Vaticano ha decidido no participar en la “Junta de Paz”, el nuevo organismo internacional impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. Esta información fue confirmada el pasado martes por el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin.
Originalmente concebida para supervisar la tregua en Gaza y la posterior reconstrucción tras el conflicto reciente entre Hamás e Israel, la Junta de Paz ha ampliado su enfoque. Ahora busca abordar una variedad de conflictos internacionales, lo que ha generado inquietudes sobre las intenciones de Trump de establecer un organismo que rivalice con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Durante su declaración, Parolin enfatizó que, en opinión del Vaticano, la ONU es la autoridad competente para gestionar las crisis de tal magnitud. Aunque no especificó las “cuestiones críticas” que deberían resolverse, su comentario resalta el compromiso del Vaticano con el sistema de Naciones Unidas.
Desde que Trump anunció la creación de la Junta en el Foro Económico Mundial de Davos en enero, al menos 19 naciones han ratificado su carta fundacional. Los países miembros permanentes se comprometen a aportar mil millones de dólares, lo que según algunos críticos podría hacer de esta junta una versión “de pago” del Consejo de Seguridad de la ONU.
La respuesta del Vaticano subraya el equilibrio de poder y el papel que la comunidad internacional desempeña en la resolución de conflictos. A medida que avanza el desarrollo de este nuevo organismo, el enfoque del Vaticano y la reacción de otros países constituirán un punto focal en las discusiones sobre la paz y la estabilidad global.
Actualización: Esta información corresponde a datos de febrero de 2026.
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