La industria automotriz chilena ha vivido un periodo extraordinario durante los años 2021 y 2022, un capítulo marcado por cifras históricas en ventas y rentabilidad. Sin embargo, el panorama actual presenta desafíos crecientes. La competencia se intensifica, con nuevas marcas entrando en escena, mientras que las firmas de Europa y Estados Unidos se replegan. En este contexto, China emerge como el verdadero protagonista.
En 2019, antes de la pandemia, cerca de 53 marcas competían en el mercado chileno. Siete años después, esa cifra ha ascendido a 88. Las diez marcas líderes, que solían concentrar el 63% de las ventas, ahora han visto su participación disminuir a un 56%. Aunque el sector experimentó una leve recuperación en 2025 con más de 310,000 vehículos vendidos, aún se sitúa por debajo de los niveles de hace tres años.
Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac), actualmente, el 32.4% de los vehículos importados provienen de China, seguidos de Japón, que representa el 26.3%, y Corea del Sur con un 14%. En contraste, naciones como Estados Unidos, Francia y Alemania han visto su presencia en el mercado chileno reducirse, alcanzando un 13.2%, 7.4% y 5.2%, respectivamente. Sorprendentemente, los vehículos chinos, que solo constituían el 16% hace siete años, ahora dominan el mercado: de las diez marcas más vendidas en Chile, siete son asiáticas, mientras que solo dos son norteamericanas y una es europea.
El volumen de ventas lo dice todo. En 2025, las marcas chinas juntas vendieron más de 100,000 unidades, superando a las japonesas con alrededor de 81,000 y a las coreanas con 43,000. Las marcas europeas lograron vender cerca de 40,000 vehículos, y las norteamericanas alrededor de 41,000. Esto significa que las automotrices de origen asiático acapararon aproximadamente el 72% de las ventas del mercado local.
Daniel Nunes, gerente de operaciones de la Anac, subraya que esta transformación no implica un simple desplazamiento de marcas sino una redistribución del mercado en un entorno de mayor competencia e integración global en la industria automotriz. Un cambio significativo en la mentalidad del consumidor chileno parece ser la razón detrás de este fenómeno. Históricamente reacios a adquirir autos de origen asiático, especialmente los fabricados en China, los chilenos ahora están reconsiderando sus elecciones.
El director ejecutivo de Toyota Chile también aporta una perspectiva valiosa, señalando que aunque el mercado se está diversificando, los consumidores chilenos todavía valoran las marcas consolidadas y buscan calidad, respaldo y una experiencia integral postventa.
Es evidente que las barreras históricas hacia los autos de origen asiático han disminuido significativamente, marcando un nuevo rumbo para la industria automotriz en el país. Con estos cambios, el futuro de este sector se perfila incierto pero emocionante, reflejando una adaptación ante las demandas de un mercado en constante evolución.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


