Establecer una norma mexicana para el registro de vehículos y eliminar el decreto que permite la importación de autos “chocolate” son las dos demandas que la industria automotriz ha planteado a través de AMIA y AMDA. Analicemos la situación.
Los autos fabricados en China han comenzado a afectar de manera directa al sector automotriz nacional, al dejar de reportar sus ventas. Esta falta de registro se traduce en una distorsión grave de las estadísticas que, a su vez, impactan en decisiones económicas clave en el país. Las empresas Chirey, BYD, Geely y GAC han optado por no informar sobre sus cifras de ventas, lo que pone en jaque la transparencia que se espera en este sector.
Aunque el registro de ventas realizado por el Inegi es efectivo, no es obligatorio, lo que ha llevado a un vacío informativo sobre el estado del mercado automotriz. Este tipo de datos, que las fabricantes nacionales y extranjeras han aportado por años, son esenciales para realizar proyecciones precisas sobre la industria, determinar inversiones y establecer precios competitivos. Sin una visión clara de las cifras, las distorsiones empiezan a crear problemas.
La AMIA, presidida por José Rogelio Garza Garza, y la AMDA, bajo la presidencia de Guillermo Rosales, están dialogando con la Secretaría de Economía, controlada por Marcelo Ebrard, con el fin de establecer un “piso parejo”. La propuesta es que se implemente una norma oficial mexicana de registro automotriz que sea obligatoria. Según las cifras del primer cuatrimestre de 2025, las ventas de autos ligeros crecieron un 1.4% en comparación al año anterior; sin embargo, se estima que con los números adecuados de las importadoras chinas, el crecimiento podría ser del 6%.
Además, es crucial abordar el tema de los autos “chocolate”. Desde su autorización en 2022, se han importado alrededor de 2.5 millones de estos vehículos, que son en su mayoría modelos de más de diez años y con altos niveles de contaminación. Estos autos representan el 80% de las ventas de vehículos nuevos en el país, lo que plantea serias preocupaciones sobre la calidad del parque vehicular en México.
Este panorama deja claro que sin un marco regulativo adecuado y sin datos transparentes, el sector automotriz mexicano podría enfrentar desafíos considerablemente mayores en términos de competitividad y desarrollo sostenible. La urgencia de establecer una norma que favorezca la transparencia en el sector es innegable para el bienestar de la economía nacional.
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