Venezuela ha tomado la drástica decisión de suspender su acuerdo energético con Trinidad y Tobago, una acción que se concretó el lunes 27 de octubre de 2025, y que se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales. Este acuerdo, que estaba vigente desde 2015, facilitaba una amplia cooperación en temas de gas entre ambas naciones. La vicepresidenta Delcy Rodríguez, al frente del Ministerio de Hidrocarburos, fue quien recomendó esta medida al presidente Nicolás Maduro, quien vio como una “amenaza” las recientes maniobras militares realizadas por su vecino junto a Estados Unidos.
El buque de guerra “USS Gravely (DDG-107)”, que está participando en ejercicios militares en el Caribe bajo la coordinación de Washington, fue el catalizador para que Maduro decidiera suspender todos los efectos del acuerdo energético. Durante su programa de televisión, anunció: “He aprobado la medida cautelar de suspensión inmediata de todos los efectos del acuerdo energético y de todo lo convenido en esa materia. ¡Suspendido todo!”
En respuesta, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, defendió la soberanía de su nación al afirmar que su país no se dejaría influir por “chantajes políticos” y destacó que el futuro de Trinidad no depende de Venezuela. Esta afirmación es significativa dado el contexto de la relación bilateral, que se ha deteriorado desde que Persad-Bissessar asumió el poder, alineando su discurso con posiciones más hostiles hacia Venezuela y más cercanas a los intereses de Estados Unidos.
Además, Trinidad y Tobago ha recibido autorización de Estados Unidos para explotar un campo de gas muy cerca de la frontera con Venezuela, un tema que ha generado una creciente desconfianza entre las dos naciones. Rodríguez, al denunciar lo ocurrido, criticó fuertemente a la primera ministra trinitense por, según sus palabras, convertir a su país en “un portaaviones de los Estados Unidos” y un “punto estratégico” para planes que contemplan acciones en contra de Venezuela, caracterizando la situación como una “guerra por el petróleo y por el gas”.
El “USS Gravely” permanecerá en aguas trinitenses hasta el 30 de octubre, en coincidencia con el despliegue del portaaviones “USS Gerald R. Ford”, que es el más grande del mundo. Las operaciones militares en la región han dejado al menos 43 víctimas fatales en 10 ataques a supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Venezuela, por su parte, denunció haber desmantelado una supuesta “célula criminal” vinculada a la CIA que, según sus afirmaciones, había planes para atacar el “USS Gravely” con la finalidad de incriminar al gobierno de Caracas. Con un panorama tan volátil, es evidente que las relaciones entre Venezuela y Trinidad y Tobago están en un punto crítico, marcado por la desconfianza y la influencia externa de potencias como Estados Unidos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2025/10/Explorando-la-Relacion-de-Elizabeth-Taylor-con-Bulgari-75x75.png)
