Una impresionante colección británica de 318 fósiles jurásicos ha encontrado un nuevo hogar en el Museo de Historia Natural de Abu Dhabi, un desarrollo que ha sido calificado por muchos como una pérdida significativa para el patrimonio nacional del Reino Unido. Esta colección, que incluye fósiles de ictiosaurios, peces y crustáceos, fue reunida por el cazador de fósiles británico Chris Moore a lo largo de la Costa Jurásica, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famoso por sus restos que datan de hace entre 200 y 245 millones de años. Algunos de estos fósiles podrían representar nuevas especies aún no identificadas.
Inicialmente, Moore ofreció la colección a dos instituciones británicas: el Museo de Historia Natural de Londres y el Amgueddfa Cymru, un museo de historia natural en Gales, por una suma que se rumorea se sitúa en la ocho cifras. Sin embargo, ambas instituciones rechazaron la oferta, alegando limitaciones presupuestarias. Según el código de recolección de fósiles de la región, los ejemplares de importancia científica deben ser ofrecidos primero a museos registrados en el Reino Unido durante un periodo de seis meses antes de ser vendidos a compradores extranjeros.
La práctica de la caza de fósiles no es nueva; desde tiempos de los antiguos griegos y romanos, se han encontrado y exhibido huesos de mamíferos de la Edad de Hielo. La cazadora y comerciante de fósiles inglesa Mary Anning, activa en el siglo XIX a lo largo de la misma costa que frecuentó Moore, realizó descubrimientos asombrosos, incluyendo el primer esqueleto completo de un plesiosaurio, un reptil marino de la era jurásica.
Recientemente, la demanda global de fósiles ha aumentado exponencialmente, impulsada por el auge de las redes sociales, donde los cazadores de fósiles comparten sus hallazgos. Esto ha llevado a que los precios de ejemplares de calidad se disparen. Por ejemplo, en 2020, un esqueleto de T. rex se vendió en el mismo museo de Abu Dhabi por un récord de 32 millones de dólares, seguido de la venta de otro T. rex por 50 millones de dólares en una subasta en Sotheby’s este año. Estos costos desmesurados hacen que muchos de estos raros hallazgos terminen en colecciones privadas, propiedad de celebridades como Leonardo DiCaprio y Russell Crowe.
El Reino Unido no considera los fósiles como propiedad del estado, a diferencia de países como Mongolia y Brasil, lo que ha dado lugar a un debate sobre cómo deberían regularse la recolección y venta de fósiles. Algunos expertos defienden el estado actual de las cosas, argumentando que prohibir la venta podría llevar a que especímenes importantes permanezcan inconmesurados o terminen en el mercado negro.
Por otro lado, Erin Maxwell, experta en vertebrados marinos del Museo de Historia Natural de Stuttgart, ha expresado que los fósiles son parte del patrimonio cultural y natural de la región de donde provienen. Ella sugiere que el estado debería tener la opción de comprar tales colecciones por un precio razonable antes de que sean exportadas, en vez de a los precios de mercado inflados que suelen acompañar las ventas privadas. Ella también reconoce que, si el estado rechaza la opción, la venta a un museo extranjero puede ser una buena solución.
Phil Davidson, paleontólogo en el Charmouth Heritage Coast Centre en Dorset, también sostiene que la conservación de piezas clave en colecciones públicas debe ser prioritaria, señalando que la ubicación de la colección es secundaria en comparación con la importancia de mantener specimens de una sola formación geológica, como es el caso de la colección de Moore.
El Museo de Historia Natural de Abu Dhabi, en el que se exhibirá la colección de Moore desde noviembre de 2025, ha indicado que esta adquisición representa un esfuerzo por contar una historia más amplia sobre la evolución de la vida en la Tierra. Según sus representantes, durante el Jurásico Inferior, la costa de Dorset en Inglaterra se encontraba en una latitud similar a la del norte de África, lo que resalta la importancia de compartir colecciones a nivel mundial para ilustrar este legado histórico.
Esta búsqueda de equilibrio entre la preservación local y la apreciación global de la ciencia paleontológica es fundamental en el diálogo actual sobre cómo gestionar y proteger nuestro patrimonio fósil.
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