Entre enero y agosto de 2025, el estado de Sinaloa ha enfrentado una alarmante ola de violencia que ha resultado en 1,182 víctimas de homicidio doloso, un incremento del 250% en comparación con las 338 víctimas reportadas durante el mismo periodo en 2024. Este drástico aumento, que equivale a 844 asesinatos adicionales en un solo año, es un reflejo del caos desatado por la guerra interna en el Cártel de Sinaloa después de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada.
Este repunte de violencia ha convertido al 2025 en el año más sangriento desde que se iniciaron los registros de homicidios dolosos en 2015. Los datos indican que el segundo periodo más violento fue en 2017 con 1,094 víctimas, seguido de 2020 que reportó 1,056. A pesar de los esfuerzos del gobierno estatal y federal por combatir la violencia, como el despliegue de más de 11,000 efectivos militares, el gobernador Rubén Rocha Moya ha admitido que la paz aún parece distante.
La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que el gobierno federal no abandonará Sinaloa y ha reforzado las operaciones de seguridad, enviando personal militar cada 15 días. Sin embargo, especialistas critican la efectividad de estas estrategias. Alberto Guerrero, consultor en políticas de seguridad, advirtió que existe una falta de coordinación entre las autoridades estatales y federales. Según él, la incapacidad de las fuerzas policiales para actuar de forma preventiva ha llevado a las comunidades a adaptarse a una “nueva normalidad” marcada por la violencia, especialmente en localidades como Culiacán, epicentro del conflicto.
El director del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, Víctor Hernández, enfatiza que la problemática de la violencia criminal se ha extendido más allá de Sinaloa, afectando a todo el país. Erubiel Tirado, académico de la Universidad Iberoamericana, aboga por una colaboración más efectiva entre la sociedad civil, el sector privado y las autoridades, aunque esto requiera tanto voluntad política como recursos.
En un contexto marcado por la violencia, dos marinos han perdido la vida en circunstancias que están siendo investigadas. Claudia Sheinbaum ha prometido que se realizará una investigación exhaustiva sobre estas muertes, que incluyen un caso que parece corresponder a un suicidio y otro a un accidente durante una práctica de tiro.
La situación en Sinaloa es un claro ejemplo de los desafíos que enfrenta el país en materia de seguridad, sobre el cual se fundamentan debates urgentes sobre la eficacia de las políticas implementadas y la necesidad de estructuras que permitan verdaderamente enfrentar la delincuencia organizada. La violencia, que en 2025 ha alcanzado niveles récord, plantea un reto severo para las autoridades y la sociedad en su conjunto.
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