La violencia política es uno de los factores que empaña el actual proceso electoral. Vamos a llegar el 6 de junio, probablemente con las cifras más altas de la historia, con el proceso más violento. Hacía allá nos dirigimos, advierte la investigadora Amalia Pulido Gómez, del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
“Sin duda, es algo que no debería pasar en una democracia como México. No deberíamos tener estos eventos de violencia. Sin embargo, vemos un gran número de registros día con día y que la violencia se exacerba conforme nos acercamos al día de la jornada electoral”, comenta en entrevista.
Investigadora de la División de Estudios Políticos, precisa: La violencia tiene muchas implicaciones. La principal: en qué condiciones las y los candidatos se desempeñan en sus campañas, en condiciones altamente vulnerables.
Al hacer un somero análisis del actual proceso electoral, la investigadora detalla que se caracteriza por partidos políticos que no tienen agenda. “Hay institutos políticos difusos y muchos de ellos están más enfocados en conseguir votos para obtener recursos, oficinas y bienes, es decir, son “partidos tragalotodo”.
El escaso 12% de la población mexicana que afirma confiar en los partidos políticos, se debe a que éstos se conducen con una lógica oportunista y no de presentación.
Los institutos políticos no tienen una verdadera agenda, no presentan posturas definidas sobre temas importantes.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


