Con el objeto de conmemorar el Día del Trabajo, la Federación de Sindicatos Fidel Velázquez Sánchez y la CTM de Morelos, a convocatoria de su secretaria general, Vianey Nájera, celebraron un desayuno de trabajo, donde estuvo presente el representante de la CTM nacional, el subsecretario José Aurelio González, secretario de la CTM Nacional, así como los líderes de los diferentes sindicatos que la forman.
Por lo que el secretario enviado del Comité Ejecutivo Nacional ofreció todo el apoyo de la dirigencia nacional a la Federación y agradeció a su dirigente el esfuerzo que hace de manera cotidiana en beneficio de los trabajadores de Morelos.
Por su parte, la secretaria general, Vianey Nájera, señaló: cada primero de mayo el mundo recuerda que los derechos laborales no nacieron de la buena voluntad de los poderosos, sino de luchas largas y dolorosas. La conmemoración del Día del Trabajo tiene su origen en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la industrialización transformó la vida de millones de obreros sometidos a jornadas extenuantes, salarios miserables y condiciones inhumanas.
En 1886, en la ciudad de Chicago, miles de trabajadores iniciaron una huelga para exigir la jornada laboral de ocho horas. La protesta derivó en enfrentamientos y culminó en el trágico episodio conocido como la revuelta de Haymarket, donde una explosión y la represión policial dejaron muertos y heridos. Varios líderes obreros fueron juzgados y ejecutados en un proceso considerado injusto, convirtiéndose en símbolo de la lucha social.
A partir de entonces, movimientos obreros de distintos países adoptaron el primero de mayo como una fecha para recordar a quienes sacrificaron su vida y para reivindicar derechos fundamentales: salario digno, descanso, seguridad y organización sindical. En 1889, la Segunda Internacional formalizó esta conmemoración, consolidándola como una jornada de memoria y exigencia.
En México, la historia laboral también está marcada por luchas significativas, desde las huelgas de Cananea y Río Blanco hasta la inclusión de derechos sociales en la Constitución de 1917. El artículo 123 reconoció garantías que hoy parecen básicas, pero que fueron conquistas históricas.
Conmemorar el Día del Trabajo no es un mero trámite ni un día de descanso sin sentido. Es una oportunidad para reflexionar sobre lo avanzado y lo pendiente. Aún persisten desigualdades, informalidad y precariedad que exigen atención y compromiso.
Recordar el primero de mayo implica reconocer que los derechos laborales deben defenderse constantemente. Nada de lo logrado está garantizado para siempre. La historia enseña que cada avance ha requerido organización, solidaridad y valentía. Por ello, esta fecha sigue siendo un llamado a la conciencia colectiva y a la construcción de un futuro laboral más justo, donde el trabajo dignifique plenamente a las personas y fortalezca a la sociedad.
En ese sentido, gobiernos, empresas y trabajadores tienen responsabilidades compartidas para garantizar condiciones equitativas, productividad con justicia y respeto a la dignidad humana. No basta con discursos; se requieren políticas públicas efectivas, diálogo social auténtico y cumplimiento de la ley. Solo así, el espíritu del primero de mayo mantendrá su vigencia y sentido profundo, recordándonos que el trabajo es la base del desarrollo y de la justicia social en todo momento, concluyó.
La reunión se llevó a cabo en un ambiente de alegría y camaradería, en la celebración más importante para los trabajadores de Morelos. Interesante, ¿no cree usted?


