En el vasto universo de la literatura, donde la juventud suele ser el foco de atención, surge una iniciativa singular que desafía las normas establecidas: Viejos Letreros, una editorial fundada por tres hombres que decidieron hacer oír su voz sin esperar la benevolencia de las grandes editoriales. Luis, Jorge y Fernando, después de años de experiencia en campos tan variados como la producción de televisión y la abogacía, han encontrado en esta emocionante aventura una forma de retar las expectativas del mercado editorial mexicano.
Anunciada en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán, Viejos Letreros se presenta con tres novelas que marcan el inicio de su catálogo: Después de los días repetidos de Luis Ortiz, Los tiempos de Luz de Jorge Landa, y Mi Lola del alma de Fernando Ortiz. Esta editorial se distingue por su enfoque excluyente; solo publican obras de autores mayores de 60 años, un rasgo que no se había visto antes en un sector que generalmente prioriza la creación de “marcas” a partir de voces jóvenes.
Luis Ortiz, en una franca declaración, explica el significado del nombre del sello: “Asumimos que somos letreros, y lo de viejos, pues, porque somos viejos”. A través de esta premisa, Viejos Letreros no busca ser una opción inclusiva en un panorama donde predominan las propuestas que intentan abrir espacio a nuevos talentos. Más bien, apuestan por un nicho que prioriza la experiencia y la creatividad de quienes han vivido a fondo.
Los tres fundadores han identificado un amplio público en el 15% de la población mayor de 60 años, un grupo que anhela contar sus historias, más allá de simples memorias. Sin embargo, su objetivo va más allá; quieren escribir novelas que conecten con todos, independientemente de la edad del lector. En este sentido, no se limitan a crear obras “para viejos”, sino que lo hacen “desde la posición de viejos”, asegurando que sus narrativas son universales y divertidas.
La singularidad del enfoque de Viejos Letreros también enfrenta retos en el competitivo mundo del marketing editorial. Al carecer de una gran estructura detrás, los fundadores confían en el genuino poder del boca a boca y su presencia digital para atraer a los lectores. Con títulos ya disponibles en plataformas como Amazon y Kindle, así como en librerías selectas como En un lugar de La Mancha y potencialmente en Gandhi y Sanborns, el sueño de estos tres autores parece tener un camino trazado.
Sus obras de lanzamiento subrayan la riqueza de su enfoque. Los tiempos de Luz ofrece un viaje por la vida de una mujer mexicana, mientras que Mi Lola del alma entrelaza pasión por el automovilismo con humanidad a través de la Carrera Panamericana de 1952. Por último, Después de los días repetidos mezcla thriller, venganza y política en el colorido escenario de Oaxaca.
Viejos Letreros nos recuerda que la lectura es un refugio contra el aburrimiento, una invitación a sumergirse en la imaginación. En un mundo lleno de distracciones, estos tres “viejos” buscan atraer a los lectores a redescubrir el placer de un buen libro, independientemente de la edad, demostrando que nunca es tarde para contar una historia.
Conforme el tiempo avanza, la editorial podría ir adaptándose y expandiendo su catálogo, mostrando que la creatividad no tiene límite y que la experiencia acumulada a lo largo de los años puede ser una fuente inagotable de relatos que merecen ser compartidos.
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