Por Lya Gutiérrez Quintanilla
Queridos amigos, regreso a nuestro estado. Vean por qué. Morelos es reconocido mundialmente, entre otros acontecimientos históricos, por esas destacadas personalidades con las que, si el tiempo nos ayudó, tuvimos la fortuna de coincidir. Por eso no podemos ni debemos perder la memoria.
En este caso, toca el turno la entrevista que le hice a don Gutierre Tibón en 1985. Aunque ya publicada en el DDM donde laboraba yo al comienzo de mi carrera como reportera, al ordenar de nuevo mi archivo la encontré y es tan actual que la reproduzco. Sus palabras, en este caso dichas cuando ya tenía 80 años, siguen vigentes. Comienzo:
Le llamo por teléfono, me responde que me espera al día siguiente en la calle Las Quintas, en esta ciudad de Cuernavaca. Al llegar, lo espero apenas unos instantes en la sala de su casa. Sale de su biblioteca y de inmediato sonríe, como lo seguiría haciendo durante casi toda la plática. Su mirada profunda acompaña el suave apretón de manos y la seña, casi imperceptible, de que lo siga al jardín.
Allí, flotando entre visiones mágicas de rincones brujos, con totems, altares a sus antepasados, imágenes de los primeros símbolos cristianos de la antigüedad y la presencia siempre viva y cálida, casi humana, de su perro llamado Xolótzin Tibón, comienzo la entrevista con el filólogo, antropólogo, alfabetólogo e historiador del México Antiguo don Gutierre Tibón.
Camina lentamente. Todavía sin llegar aún a los muebles del jardín, suelto la primera pregunta, se detiene un momento, luego responde sin dudar: “Le diré cómo contemplo la vida cuando se mira la muerte como algo cercano con una frase de Martin Luis Guzmán, quizás el mejor escritor que México ha producido: “La edad es una opinión, porque no es el tiempo lo que cuenta, sino la intensidad del pensamiento. En un año, una persona puede producir más que otras en cincuenta años porque no tienen talento, visión, tradición, fe, ni la ilusión de vivir cada día ni el don del asombro. Yo sí lo tengo”, asegura.
El jardín del maestro Tibón, ejemplo de lo que debe ser un espacio en armonía con la naturaleza, nos rodea con su verdor y serena perspectiva genialmente visible a través de unas columnas que parecen arañar el cielo “origen de todo, dice”, a semejanza de un espacio griego donde el tiempo no existe porque la edad poco importa.
“Mire, -me dice-, la historia antigua de México es uno de los campos que yo cultivo para poder interpretar, como no lo hacen en general mis colegas, el pensamiento metafórico y el cosmológico; el porqué de las obras plásticas y arquitectónicas que nos legaron nuestros antepasados.
“Así, yo penetro un poco más adentro en el mundo mexicano antiguo. Es decir, yo puedo despojarme de mi cultura occidental y pensar cómo pensaba un azteca de antes de la conquista. Por lo que el porvenir que yo veo para México es positivo porque la madera del mexicano es buena”.
Las manos del erudito son fuertes y tersas a sus 80 años. Se mueven nerviosas, ya sea para enfatizar, ya para escuchar: “No siempre estoy de acuerdo con el sistema que nos rige, pero no me ocupo de la política porque no me toca ocuparme de ella. Me ocupo de la psicología, del pensamiento individual y colectivo del mexicano, de la necesidad de que éste conozca su patria para amarla más.
“Y como ya en el pasado hemos salido de crisis mucho más fuertes, como la Guerra de Reforma, como cuando perdimos la mitad del territorio nacional, como cuando entre 1910 y 1917 se diezmó la población que era de 12 millones de mexicanos y murieron un millón 200 mil mexicanos en las contiendas. Saldremos también de ésta. Y la gente casi no se da cuenta de la crisis porque gastan como antes y es que el mexicano es el pueblo más derrochador del mundo”, sonríe al decirlo.
Gutierre Tibón, vestido de blanco impecable, a semejanza de un sacerdote o un médium que oscila entre tierra y universo, ágora que se metamorfosea en medio de un dialogo donde surge la verdad, su verdad, estira de pronto la mano, arranca una hoja de chaya y me la hace comer abruptamente introduciéndola a mi boca, “tiene muchas propiedades curativas y hierro, le hará bien”.
Seguimos el lunes.
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