Un grupo de voluntarios comprometidos con la preservación del patrimonio histórico en Escocia afirma haber hallado los restos del ferry “Blessing of Burntisland”, que se hundió en 1633 en el estuario de Firth of Forth transportando un valioso tesoro real perteneciente al rey Carlos I de Inglaterra. Este descubrimiento, sin embargo, ha sido recibido con escepticismo por la comunidad científica, y el líder de la búsqueda, Ian Archibald, ha destacado la falta de claridad en la comunicación del hallazgo a la prensa.
El naufragio, según informa National Geographic, tuvo lugar durante una tormenta severa mientras el barco cruzaba el estuario, ubicado a unos ocho kilómetros al norte de Edimburgo, Escocia. A bordo, se encontraban cofres de oro y plata, vajilla atribuidas al rey Enrique VIII, y prendas del guardarropa real, con un valor total estimado en £100,000, equivalente a más de 25 millones de dólares actuales.
Desde 1997, el Burntisland Heritage Trust ha estado a la búsqueda de este ferry. Recientemente, los medios británicos han destacado algunas anomalías detectadas por sonar en el fondo del estuario durante los años 90, las cuales el Trust asegura que podrían pertenecer a los restos del barco. Archibald, sin embargo, advierte que los reportes recientes son solo estudios preliminares que han sido “filtrados” a la prensa sin autorización.
La historia del “Blessing of Burntisland” está llena de dramatismo. Testigos de la época indican que Carlos I presenció el hundimiento desde otra embarcación y atribuyó la tormenta a la brujería. De hecho, se señala que 19 personas fueron acusadas de causar esa tormenta, y diez de ellas fueron ejecutadas.
La investigadora Lucy Dean, de la Universidad de las Tierras Altas e Islas de Escocia, indica que la coronación escocesa del rey se había postergado debido a formalidades que se incurrían tras el naufragio. Es importante recordar que Carlos I fue el primer monarca que unió las coronas de Inglaterra y Escocia, en un tiempo donde ambos reinos aún eran independientes.
El entorno del estuario presenta varios desafíos para la exploración. Con más de 500 naufragios documentados, sumado a la baja visibilidad y densos sedimentos, la búsqueda se complica. En 1999, las autoridades escocesas protegieron el sitio y otorgaron al Burntisland Heritage Trust una licencia para bucear. Sin embargo, un estudio en 2004 realizado por una firma arqueológica concluyó que no había evidencias de naufragios en esa área, y en 2013, el gobierno escocés eliminó la protección del sitio, lo que ha llevado al Trust a cuestionar estas decisiones.
Recientemente, se han hallado maderas en el sitio que podrían ser parte del ferry, y la siguiente etapa implicará datar esos restos con carbono 14 para confirmar su época. Aunque algunos medios sugieren que la recuperación del tesoro es inminente, expertos como el arqueólogo marino Sean Kingsley han expresado dudas sobre la existencia del tesoro real, señalando que no hay pruebas definitivas que respalden el naufragio de tales magnitudes.
Con un contexto histórico tan rico y la intrigante posibilidad de un tesoro perdido, la búsqueda del “Blessing of Burntisland” sigue siendo un tema apasionante en la narrativa del patrimonio escocés. La historia registra que solo “dos baúles” con vajilla de plata se hundieron, lo que deja a muchos preguntándose sobre la veracidad de las leyendas que rodean la tragedia de 1633. A medida que avanza la investigación, todos los ojos estarán puestos en el estuario, esperando que la historia finalmente revele sus secretos.
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