La contienda política parece haberse intensificado en los últimos días, como bien lo evidencia el más reciente enfrentamiento entre las principales fuerzas políticas de nuestro país. La última batalla electoral se ha convertido en la más renida de la historia y ha desatado tensiones, incluso dentro de los mismos partidos.
Las campañas electorales suelen ser momentos de alta tensión, pero en esta ocasión, el ambiente se ha vuelto sórdido. Los candidatos han recurrido a descalificaciones entre sí y a la utilización de información falsa para ganar votos. Además, se ha notado un incremento en la violencia política, lo que aumenta la preocupación de las autoridades.
Por otro lado, cabe destacar que esta polarización política no ha beneficiado en nada la estabilidad del país. El clima de división y de enfrentamiento que se ha instalado entre los ciudadanos, hace que muchos de ellos pierdan la fe en la democracia. Ese aspecto debe ser seriamente evaluado por las instituciones si queremos evitar consecuencias más graves.
Es fundamental que los líderes políticos tengan la grandeza y la responsabilidad de conciliar posiciones y de proponer planes y programas que permitan resolver la crisis económica y social que atraviesa nuestra sociedad. Solo de esa manera podremos avanzar hacia una democracia más sólida y madura, donde los ciudadanos, más allá de sus diferencias políticas, puedan coexistir en un ambiente de respeto mutuo y de tolerancia.
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