El pasado miércoles, más de 1 millón 410,000 alumnos regresaron a clases en 12,417 escuelas que habían sido afectadas por la huelga iniciada el 1 de junio por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Este movimiento impactó a estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Zacatecas y la Ciudad de México, y su finalización llegó tras una serie de acuerdos con el gobierno.
El regreso a las aulas fue escalonado, distribuyéndose entre el lunes 22 y el miércoles 24 de junio. Esta secuencia fue posible después de que la CNTE decidiera levantar el plantón que había mantenido en las cercanías del Zócalo de la Ciudad de México desde el 25 de mayo, motivada por la decisión gubernamental de destinar unos 800 millones de pesos al sector educativo de Oaxaca.
La organización sindical, que concluyó la huelga nacional el 20 de junio, ahora busca reorganizarse para fortalecer su influencia y continuar impulsando sus demandas. Entre sus exigencias se encuentran la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, las reformas educativas de 2013 y 2019, la eliminación de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM), y un incremento salarial del 100%.
El secretario de Educación, Mario Delgado, junto con varias autoridades y representantes de la CNTE, firmaron una minuta el 17 de junio de 2026, en la cual se estableció que el gobierno federal proporcionará recursos al magisterio oaxaqueño para atender necesidades educativas y combatir el rezago en el estado, con un presupuesto similar al aprobado para el ciclo escolar 2026-2027.
En el marco de los acuerdos del 2025, el gobierno ya había autorizado cubrir hasta 800 millones de pesos para nuevos ingresos de maestros y otros beneficios. Según reportes hasta el 5 de junio, de 1,392 expedientes para colocar docentes y trabajadores administrativos, solo 855 habían sido procesados, quedando 537 pendientes por falta de documentación pertinente.
Adicionalmente, el acuerdo de 2025 incluye la entrega de uniformes escolares a casi 683,000 alumnos de Centros de Atención Múltiple, con un presupuesto significativo para asegurar la educación de los más necesitados. El compromiso del gobierno se extiende también a la distribución de paquetes escolares que incluyen suministros electrónicos y educativos importantes para el desarrollo académico.
Por otro lado, en Guerrero, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG) logró un acuerdo con el gobierno que incluyó 200 millones de pesos para infraestructura educativa. La huelga en esta región terminó tras la aprobación de incrementos salariales y la reestructuración de plazas docentes.
Las movilizaciones en Guerrero concluyeron el 22 de junio, con gestiones realizadas por el gobierno para aumentar el bono del Día del Maestro y mejorar las condiciones laborales de los educadores. A su vez, se programaron recategorizaciones y la entrega de horas adicionales de enseñanza, que son esenciales para la mejora de la calidad educativa.
Los movimientos de disidencia magisterial en Chiapas y Michoacán también terminaron en esa misma fecha, con un aparente consenso en el compromiso de mejorar las condiciones laborales y educativas de sus miembros. Este final de las huelgas representa un paso hacia la estabilización del sistema educativo en la región, aunque las demandas y preocupaciones de los docentes se mantienen vigentes.
Mientras las aulas vuelven a estar llenas tras la interrupción, será crucial observar cómo se desarrollan las siguientes fases de negociación y la implementación de los compromisos adquiridos, así como el impacto que esto tendrá en la educación de millones de estudiantes en México.
(Actualización: datos correspondientes a 2026-06-27)
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