Anderson ha establecido un contacto con Cartier, una de las maisons de joyería más renombradas, con el fin de crear un rosario personalizado para el personaje de Liesl. Esta colaboración surgió tras el descubrimiento de uno de los colgantes de cruz de la casa, que databa aproximadamente del año 1880, un hallazgo que inspiró la concepción de una pieza única.
Los hábiles artesanos del reconocido estudio de alta joyería de Cartier se encargaron de recrear la cruz, ampliando su tamaño a casi 5,5 cm para garantizar una mayor visibilidad en pantalla. La espectacular cruz está elaborada en oro blanco y adornada con secciones de diamantes en talla rosa, además de un destacado cabujón central de rubí. Complementando esta intrincada obra, la cadena de 78,5 cm incluye preciosas cuentas de esmeralda y diversos diamantes en diferentes formas, como briolette y cuadrados, acompañados por cinco cabujones de rubí, creando una armoniosa sinfonía de colores y texturas que la hacen destacar.
En la narrativa del filme que presenta este accesorio, otro elemento visual de gran interés incluye una imagen de Mia Threapleton interpretando a Liesl, lo que invita a una exploración más profunda del personaje y su contexto en la trama. Las imágenes proporcionadas, que muestran tanto el rosario como a la protagonista, permiten apreciar no solo la maestría en la creación de joyería, sino también la forma en que estos elementos materiales se integran en el mundo cinematográfico.
Este proyecto de Anderson y Cartier refleja la intersección entre artesanía, moda y narración visual, donde cada pieza no solo representa un objeto de lujo, sino que también cuenta una historia.
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