En la conferencia matutina del martes 20 de mayo de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum se enfrentó a un acontecimiento trágico y alarmante: el asesinato de dos colaboradores cercanos a Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Ximena Guzmán, secretaria general de Brugada, y José Muñoz, coordinador de asesores, fueron las víctimas en un ataque suscitado en Calzada de Tlalpan, cerca de la estación Xola del Metro.
El asesinato fue captado por una cámara de seguridad privada, lo que generó controversia respecto a la afirmación inicial de que las cámaras del C5 no funcionaban, información que fue posteriormente desmentida. La naturaleza del ataque sugiere un enfoque directo hacia Guzmán, quien mantenía una relación cercana con Brugada. Desde el día siguiente, se comenzaron a discutir diversas hipótesis en torno a los motivos y posibles autores del crimen.
En su columna, el periodista Raymundo Riva Palacio exploró las posibles motivaciones detrás de este violento asalto. Pese a la falta de un móvil claro por parte de las autoridades hasta ese momento, Riva Palacio señala que los atacantes observaron a Guzmán y Muñoz en días previos, lo que indica un conocimiento detallado de sus rutinas.
La fiscalía de la Ciudad de México confirmó que los perpetradores mostraron no solo habilidad, sino también un nivel de organización que implica una inversión significativa en recursos materiales y humanos. Aunque aún no se cuenta con una hipótesis concluyente, se ha indicado que al menos cuatro individuos estaban involucrados y que operaron en el Estado de México tras el ataque.
La aparición de un criminal con técnica, que fue calificado como “entrenado”, ha llevado a la especulación sobre la posible implicación de grupos delictivos, en particular, La Unión Tepito, conocida por su influencia en la capital y que anteriormente había amenazado a figuras clave del gobierno local.
En respuesta a esta crisis, Sheinbaum se reunió con Brugada y reafirmó su apoyo, destacando que la Seguridad Ciudadana trabajaría estrechamente con el gabinete para esclarecer el caso. La presidenta enfatizó que “no está sola”, subrayando la importancia de la cooperación entre la administración y la ciudadanía en momentos de violencia e incertidumbre.
La falta de un trasfondo claro sobre el ataque genera más preguntas que respuestas. Queda por determinar quién era el objetivo real del mensaje detrás del doble asesinato y por qué se llevó a cabo en un lugar tan público, lo que sugiera un intento deliberado de enviar un mensaje de poder.
Este caso sigue desarrollándose con atención mediática y social, elocuente de la preocupación ante la escalofriante violencia que afecta no solo a figuras públicas, sino al tejido social en su conjunto, en un entorno que exige respuestas claras y rápidas. La situación sigue siendo crítica, y las investigaciones en curso podrían alterar la estabilidad del gobierno capitalino en un momento ya complicado.
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