El pasado 1 de septiembre de 2025, el presidente de China, Xi Jinping, destacó la importancia de la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), celebrada en la ciudad portuaria de Tianjin. En su discurso, subrayó que el objetivo principal de este encuentro internacional es “crear consenso, dar impulso a la cooperación y elaborar un plan de desarrollo”. Esta cumbre se lleva a cabo en un contexto mundial marcado por la hostilidad y la inestabilidad.
Desde su creación, la OCS ha trabajado incesantemente para fortalecer la solidificación de la confianza mutua y participar en los asuntos internacionales. Xi enfatizó que la organización ha evolucionado en una fuerza significativa que promueve un nuevo tipo de relaciones internacionales y busca construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
El dirigente chino invitó a los países miembros a unir esfuerzos en una misión crucial: avanzar en soluciones para los problemas globales contemporáneos. En línea con esto, anunció la celebración de la reunión “OCS Plus”, un espacio destinado a dialogar sobre cómo reforzar la cooperación y mejorar la gobernanza global, involucrando también a líderes de naciones no miembros y organizaciones internacionales.
Durante el banquete de bienvenida, al que asistieron más de 20 jefes de estado y dirigentes de organizaciones internacionales, se anticiparon discusiones sobre relaciones bilaterales y conflictos significativos que enfrenta la comunidad internacional, como las situaciones en Gaza y Ucrania. La diversidad del grupo, que incluye a países euroasiáticos como Rusia e India, refuerza la relevancia de la OCS en la diplomacia contemporánea.
A pesar de su creciente influencia, los objetivos y procesos de la OCS continúan siendo en gran parte desconocidos para el público general. Sin embargo, muchos analistas consideran que esta es la estrategia de China para desafiar los sistemas diplomáticos establecidos, tradicionalmente dominados por Estados Unidos. Fundada en Shanghái en junio de 2001, la OCS ha crecido desde sus seis miembros fundadores hasta convertirse en una coalición de 26 naciones con 10 miembros plenos, reflejando casi la mitad de la población mundial y una cuarta parte de la economía global.
La cumbre de 2025 se posiciona como un punto de inflexión para establecer nuevas alianzas y reafirmar los lazos entre naciones que buscan una mayor cooperación en el contexto actual. La convocatoria realizada por Xi Jinping podría marcar el comienzo de una nueva fase en las relaciones internacionales, enfatizando la necesidad de solidaridad frente a los desafíos globales.
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