China ha ordenado nuevo confinamiento de una gran ciudad: Xian, de trece millones de residentes, capital de la provincia de Shaanxi y en la que se han detectado 143 contagios desde el 9 de diciembre.
En una medida que no se aplicaba desde aquel bloqueo a ninguna capital de provincia entera (aunque sí a otras localidades de menor tamaño), las autoridades municipales han indicado que a partir de esta medianoche los residentes de esta localidad en el noroeste de China, tendrán que permanecer en sus complejos residenciales.
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Tan solo una persona por unidad familiar podrá salir cada dos días a comprar alimentos y otras necesidades básicas, según figura en la circular que el gobierno local ha publicado en su cuenta en las redes sociales chinas.
Ninguno de los habitantes pueden abandonar la ciudad a menos que cuenten con una razón inaplazable. Para poder marcharse tendrán que hacerse una prueba PCR de covid, mostrar su código de salud en regla en su teléfono móvil y presentar un certificado de las autoridades que les autorice el desplazamiento.
Las escuelas se han cerrado y se han impuesto límites a la capacidad máxima de los vehículos de transporte público. Las terminales de autobuses de larga distancia se han clausurado y se han establecido puestos de control para la detección de posibles casos de covid en las carreteras en torno a Xian, una de las principales ciudades del noreste de China y un gran centro turístico por sus guerreros de terracota y su centro amurallado.
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Más de 85% de los vuelos hacia y desde el principal aeropuerto de la ciudad han quedado suspendidos, según indicó el controlador de vuelos VariFlight. Desde el martes, las autoridades sanitarias llevan a cabo pruebas masivas para la detección de posibles infecciones del virus. Este miércoles, Xian ha informado de 52 nuevos contagios localizados el martes. La ciudad batalla también contra un brote distinto de fiebre hemorrágica.
Aunque el número de casos es muy pequeño comparado con el total de su población, las autoridades municipales de Xian han optado por medidas radicales para evitar que el brote pueda ir a más y atajarlo lo más rápidamente posible. Queda solo un mes y medio para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, y el Gobierno central chino quiere evitar que la pandemia pueda ensombrecer esa competición.
Le preocupa además la temporada del año nuevo lunar, que este año se celebrará en febrero, durante la cual tradicionalmente se producen centenares de millones de viajes de personas que quieren regresar a casa a celebrar esas fechas con sus familias. En 2019, antes de que estallara la pandemia, se registraron casi 3.000 millones de desplazamientos.
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