En un nuevo capítulo del melodrama en que se ha convertido la relación entre el piloto catalán Maverick Viñales y la fábrica japonesa Yamaha, el corredor ha sido suspendido este fin de semana y no disputará el GP de Austria una semana después de no poder terminar en condiciones la carrera del GP de Estiria, en el mismo circuito de Spileberg en el que se competirá a partir de este viernes. Así lo ha anunciado el equipo, que ha informado a mediodía de este jueves que ha retirado al piloto de la lista de participantes de la undécima prueba del Mundial de Motociclismo.
El motivo que alude la fábrica japonesa es la comprobación de que en la última carrera “el piloto operó de manera irregular y sin explicación”. La decisión de Yamaha, señala la nota, llega tras un profundo análisis de los datos y la telemetría llevado a cabo durante los últimos días.
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Yamaha concluye, además, que las acciones del piloto durante la última carrera “podrían haber causado un daño significativo al motor de la M1 que podría haber provocado un serio riesgo para el mismo piloto de la misma manera que podría haber puesto en peligro a otros pilotos durante la carrera de MotoGP”.
El piloto no será reemplazado para este gran premio. La suspensión es por ahora momentánea, pero Yamaha no descarta tomar alguna decisión más drástica una vez se haya analizado bien la situación y el piloto y la fábrica hayan podido discutir sobre el asunto. El episodio es uno más en la tormentosa relación que mantiene Viñales con la casa de los diapasones en las últimas temporadas. Tras las continuas críticas del corredor llegó el anuncio del deportista, en plena temporada, de que renunciaba a su segundo año de contrato, el del curso 2022. Le quedaban, sin embargo, ocho grandes premios por delante con un equipo que depende de una fábrica con la que las relaciones están rotas.
Rendimiento irregular
El piloto de Roses llegó a Yamaha en 2017 después de dos plácidas temporadas en Suzuki, el equipo que le dio la posibilidad de debutar en MotoGP. Durante sus cuatro años y medio en Yamaha, como compañero de Valentino Rossi primero y, desde esta temporada con Fabio Quartararo, líder del Mundial, al otro lado del box, Viñales ha sido muy irregular. Siempre en las quinielas para llevarse el Mundial al inicio de la temporada, el catalán nunca ha estado cerca de pelear por el título y ha combinado triunfos con carreras decepciones en que su rendimiento era inexplicable.
Tras el último gran premio de Estiria, Viñales lamentó haber sido incapaz de competir en condiciones después de una carrera que fue suspendida con bandera roja como consecuencia de un accidente. Al reiniciarse la prueba, a 27 vueltas, el número 12 tuvo un problema al arrancar su moto, tuvo que salir el último, y no pudo más que terminar la prueba en último lugar y a más de un minuto del ganador, Jorge Martín. “Todo el mundo ha podido ver cómo he afrontado el fin de semana. Hasta que han mostrado la bandera roja en la primera carrera he estado ahí, en todos los entrenamientos hemos estado delante y hemos encarado el fin de semana a tope.
A mí me encanta correr, ir al límite y hacer buenos tiempos, pero si luego en carrera… realmente estoy feliz porque el domingo se pudo demostrar que cuando la moto funciona bien y va normal, yo estoy ahí, tengo opciones a todo y estoy a tope”, dijo el piloto. Pero luego sentenció: “Me ha gustado que dieran bandera roja para que se viera la realidad”. La realidad, según Yamaha, es otra. Pues acusa al corredor de haber pilotado de manera “irregular” expresamente.


