Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) ha alcanzado un notable 51% de participación en Vaca Muerta, el segundo mayor yacimiento global de gas shale y el cuarto en términos de petróleo extraído mediante fracking. Este avance se traduce en un incremento impresionante de 15 veces en la extracción de hidrocarburos durante la última década. Desde esta privilegiada posición, la empresa estatal argentina se presenta como un modelo a seguir, especialmente a medida que Petróleos Mexicanos (Pemex) se prepara para explorar sus propios recursos no convencionales en el norte del país.
Horacio Marín, presidente y director general de YPF, compartió su perspectiva sobre este éxito con El Economista, resaltando que el principal objetivo desde 2013 ha sido crear bienestar para la población. La transición de YPF, de una empresa ineficiente a una que genera valor significativo para sus accionistas, ha sido ejemplar: el crecimiento en la producción de petróleo y gas ha pasado de 50,000 a 1.1 millones de barriles equivalentes. Este cambio ha sido clave para lograr un impacto positivo en la economía local.
Marín considera que la experiencia argentina puede servir de guía para que México desarrolle sus recursos no convencionales. La urgencia de reducir la dependencia de energía importada, como el gas natural, es palpable. Argentina, en un periodo de apenas 12 años, pasó de ser un importador a un exportador de gas gracias a su desarrollo en el sector de shale. A diferencia de Argentina, México cuenta ya con un ecosistema de empresas medianas y pequeñas que se pueden integrar rápidamente en proyectos de fracking, lo que promete un ciclo de aprendizaje más ágil.
El panorama en México es optimista, siempre que se alineen las decisiones tanto públicas como privadas. La experiencia internacional sugiere que el desarrollo de los recursos en áreas como Burgos, Tampico Misantla y Chicontepec podría llevarse a cabo en un tiempo considerablemente menor al que llevó a Argentina.
Sin embargo, el proyecto de Vaca Muerta no estuvo exento de conflictos, especialmente de grupos ambientalistas. Marín indica que una de las lecciones aprendidas es que las perforaciones se realizan a profundidades que no interfieren con los acuíferos subterráneos utilizados para consumo humano. Además, se están utilizando técnicas que emplean espumas y arenas biodegradables para la fractura de roca, lo que ha reducido significativamente el consumo de agua en el proceso.
En el ámbito social, YPF se ha enfocado en generar empleos y garantizar una distribución equitativa de las ganancias derivadas del desarrollo de recursos shale. Este enfoque no solo ha provocado un aumento en la renta y los ingresos de las comunidades, sino que también ha fomentado un desarrollo económico sólido que resulta benéfico para todos los actores involucrados.
La selección estratégica de socios ha sido otro aspecto clave en la experiencia de YPF. La colaboración con gigantes de la industria como Chevron y Shell ha permitido alinear los intereses de inversión con las metas estatales, creando un modelo que podría replicarse en México.
Con un futuro prometedor por delante, el presidente de YPF asegura que “el círculo puede ser tan virtuoso en México como lo ha sido en Argentina”. Es el momento de mirar hacia adelante, aprender de experiencias exitosas y mantener la mirada firme en el potencial que los recursos no convencionales ofrecen para impulsar el desarrollo económico y social en ambas naciones.
Datos originales corresponden a la fecha 2026-04-21 00:27:00.
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