Marcel Granollers y Horacio Zeballos han hecho historia al alzar finalmente el ansiado trofeo de un Grand Slam en Roland Garros, tras una emocionante victoria sobre los británicos Joe Salisbury y Neal Skupski. Este triunfo se produce en su cuarta final, un logro que ha llegado después de experimentar la frustración de ser eliminados en semifinales durante tres años consecutivos.
El partido, que duró dos horas y 22 minutos, comenzó de forma imponente para la pareja hispano-argentina, logrando un contundente 6-0 en el primer set. Sin embargo, el segundo set mostró un cambio de ritmo, llevando el juego hasta un apretado ‘tie-break’ que fue ganado por sus rivales. Con el ánimo en alto, los británicos arrancaron la manga decisiva con su primera rotura, pero Granollers y Zeballos, lejos de rendirse, respondieron con determinación, llevando el encuentro a un cierre conmovedor.
Tras años de competencia, este momento fue especialmente emotivo. "Jugué una vez contra Rafa (Nadal) en esta cancha, en 2010, y obvio que perdí. Pero hoy, por suerte, fue diferente. Me llevo uno de los mejores momentos de mi carrera", expresó un emocionado Zeballos durante la ceremonia de premiación. Granollers también compartió su felicidad, agradeciendo a su compañero por el arduo trabajo y la diversión compartida a lo largo de su carrera conjunta.
La dupla, que ya cuenta con nueve títulos en ATP Masters 1000, añade este Grand Slam a su palmarés, consolidándose como una de las parejas más destacadas del tenis en la actualidad. Con 40 y 39 años, respectivamente, Zeballos y Granollers han demostrado que el deporte no tiene edad, encapsulando su filosofía con la frase: "Envejecemos como el mejor vino".
Con este nuevo trofeo en sus manos, ambos tenistas respiraron la aliviada satisfacción de haber superado las barreras que los habían separado del triunfo en el pasado. Este desenlace, bajo el techo retráctil de la Philippe Chatrier, fue un testimonio no solo de su habilidad en la cancha, sino también de su perseverancia y espíritu competitivos.
En cuanto al desarrollo del partido, los quintos favoritos comenzaron con paso firme, dejando atrás su adversario en el primer set. Aunque el desenlace fue tenso y repleto de emociones, la jubilosa celebración final, marcada por abrazos y lágrimas, celebró no solo una victoria deportiva, sino un sueño alcanzado por estas dos tenistas que habían perseverado en su anhelo de ver el trofeo en sus manos.
Con este triunfo, Granollers y Zeballos se aseguran un lugar en la historia del tenis, añadiendo un capítulo más a sus veneradas carreras mientras continúan su trayectoria hacia nuevos retos y triunfos.
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