Los recientes acontecimientos en Yemen han elevado la tensión en una de las rutas marítimas más críticas del mundo: el estrecho de Bab el Mandeb. Desde que Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz a finales de febrero de 2026, Arabia Saudita ha visto en Bab el Mandeb, ubicado al sur del país, un acceso vital para sus exportaciones de petróleo. Sin embargo, el avance de los rebeldes hutíes en Yemen amenaza con complicar aún más la situación.
El 10 de septiembre de 2026, los hutíes lanzaron una ofensiva significativa que culminó con la toma de Moca, una ciudad portuaria a tan solo 70 kilómetros del estrecho, marcando su avance territorial más amplio en los últimos meses. Esta conquista se produjo tras el control previo de Hays y otros puntos estratégicos en la provincia de Hodeida, mientras las fuerzas leales al Gobierno reconocido internacionalmente se replegaban ante la presión.
El conflicto en Yemen ha estado latente, especialmente tras la tregua mediada por la ONU en 2022 que redujo considerablemente las hostilidades. Sin embargo, el reciente gesto de los hutíes de permitir la llegada de un avión iraní ha desgastado esa pausa y ha provocado un aumento de los ataques aéreos por parte de Arabia Saudita, lo que ha resultado en un recrudecimiento de la violencia.
Con el control de Moca, los hutíes han aumentado su capacidad para presionar sobre el tráfico marítimo, lo que, aunque no implica un cierre inmediato del estrecho, genera una incertidumbre prolongada que afecta significativamente a las rutas de suministro. Bab el Mandeb, un punto neurálgico para el comercio petrolero global, representa ahora una puerta hacia el mar Rojo con implicaciones cruciales no solo para Arabia Saudita, sino para la economía mundial en general.
Las repercusiones en los mercados energéticos fueron rápidas y evidentes. El precio del petróleo Brent, referente europeo, vio un incremento de casi el 5%, superando los 107 USD por barril. Mientras tanto, el WTI estadounidense también cruzó la barrera de los 100 USD, evidenciando las preocupaciones sobre un conflicto nacional que podría estirarse.
Durante los primeros meses de este año, las exportaciones de petróleo saudíes desde el puerto de Yanbu habían logrado niveles históricos, alcanzando hasta 3,8 millones de barriles diarios. Sin embargo, en agosto este número se desplomó a 1,5 millones como consecuencia del resurgimiento de ataques hutíes en aguas cercanas.
A medida que el control hutí se expande, la incertidumbre sobre las rutas de suministro se intensifica. Aún no mantienen un dominio total sobre las costas cercanas a Bab el Mandeb, pero el avance en Moca, junto con su control sobre Hodeida, les otorga una ventaja estratégica que podría alterar la dinámica del tráfico marítimo en el futuro cercano.
Este desarrollo en Yemen es un claro recordatorio de cómo las tensiones regionales pueden influir destructivamente en las economías globales, alterando no solo las cotizaciones del petróleo, sino también la estabilidad de una región ya de por sí frágil. La situación sigue siendo vigilada de cerca por analistas y gobiernos que temen un desenlace aún más complejo en los próximos meses.
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