Los recientes acontecimientos en Yemen han encendido las alarmas a nivel mundial, ya que los rebeldes hutíes han lanzado una ofensiva que pone en peligro el tráfico marítimo en el estrecho de Bab el Mandeb, un punto estratégico para el comercio de petróleo desde el Golfo. Este movimiento se ha vuelto crucial para Arabia Saudita, sobre todo tras los bloqueos iraníes en el estrecho de Ormuz.
El 10 de septiembre de 2026, se siguió con atención la caída de Moca, una ciudad portuaria situada a tan solo 70 kilómetros al norte del estrecho, que marca el avance territorial más significativo del grupo insurgente desde el inicio de la actual escalada bélica. Según fuentes militares y testigos citados por agencias internacionales, esta conquista se produjo luego de la caída anterior de Hays y otras posiciones en la provincia de Hodeida, ante la retirada de tropas leales al gobierno reconocido internacionalmente.
Arabia Saudita, el principal aliado del gobierno yemení, ha respondido a esta ofensiva con una serie de ataques aéreos usando cazas F-15 y Typhoon. Estos ataques buscan contener el avance hutí, que no solo tiene implicaciones locales, sino que trasciende el tablero yemení. Bab el Mandeb, uno de los pasajes marítimos más transitados del mundo, ahora se ha convertido en una ruta vital de salida para el petróleo saudí, especialmente desde que Irán bloqueó el estrecho de Ormuz el 28 de febrero, tras una ofensiva aérea que resultó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei.
Con el incremento de ataques hutíes, Arabia Saudita ha reforzado sus exportaciones a través del puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Esta estrategia convierte al estrecho de Bab el Mandeb en un punto clave no solo para el crudo saudí que sale hacia el oeste, sino también para el que ya no puede hacerlo hacia el este. El tráfico marítimo ha estado bajo creciente presión, y aunque los hutíes todavía no controlan directamente las costas de Bab el Mandeb, su reciente toma de Moca y el dominio del puerto de Hodeida les confieren una capacidad de influencia significativa sobre estas rutas.
Los mercados energéticos han reaccionado rápidamente ante este deterioro de la situación. El precio del crudo Brent experimentó un alza cercana al 5%, alcanzando los 107 dólares por barril, mientras que el WTI superó la barrera de los 100 dólares. Esta subida refleja la creciente incertidumbre sobre la duración de este conflicto en una región clave para la seguridad energética global.
Pese a que los hutíes no buscan formalmente cerrar Bab el Mandeb, sus acciones están diseñadas para elevar el coste económico y político de la guerra para Arabia Saudita. Desde el colapso de la tregua auspiciada por las Naciones Unidas en julio, los ataques han aumentado considerablemente, incluyendo un bloqueo marítimo contra los buques saudíes.
La situación actual resalta un punto crítico: la incertidumbre prolongada sobre las rutas de suministro. Datos recientes apuntan a que el tráfico a través del canal de Suez, que depende de Bab el Mandeb, se desplomó drásticamente tras los primeros ataques hutíes, y aún no ha mostrado signos de recuperación. Las exportaciones saudíes desde Yanbu, que llegaron a multiplicarse por cinco en meses previos, cayeron drásticamente en agosto, lo que ha hecho que la seguridad de estas rutas sea un tema de alta preocupación.
Con el estrecho de Ormuz semiparalizado y Bab el Mandeb bajo amenaza, se está reduciendo el margen para las rutas seguras de petróleo en la región. La evolución de estos acontecimientos será crítica no solo para Yemen, sino para el equilibrio del mercado energético a nivel global, donde los impactos se sienten de inmediato.
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