Los recientes acontecimientos en Yemen han intensificado la tensión en el estrecho de Bab el Mandeb, vital para el tráfico marítimo y el comercio de petróleo. El 10 de septiembre de 2026, los rebeldes hutíes lanzaron una ofensiva que amenaza la seguridad de esta ruta crucial, especialmente para Arabia Saudita, que ha visto cómo el estrecho de Ormuz, otra vía estratégica, fue virtualmente bloqueado por Irán.
La milicia proiraní ha capturado Moca, una ciudad portuaria a solo 70 kilómetros al norte de Bab el Mandeb, marcando un avance territorial significativo que no se había visto desde el inicio de la actual escalada bélica. Esta conquista fue confirmada por fuentes y testigos de la situación en el terreno. La pérdida de Moca sigue a la de Hays y otras localidades en la provincia de Hodeida, donde las fuerzas leales al gobierno reconocido internacionalmente han retrocedido ante los ataques hutíes. En respuesta, Arabia Saudita ha intensificado su campaña aérea, utilizando cazas F-15 y Typhoon.
Bab el Mandeb se ha convertido en un punto neurálgico para las exportaciones de crudo saudí desde que Irán bloqueó el estrecho de Ormuz el 28 de febrero, después de un ataque aéreo que resultó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei. Antes de este conflicto, esta vía marítima era responsable de cerca de una quinta parte del comercio petrolero global. Arabia Saudita, ante la necesidad de desviar su comercio, ha incrementado sus exportaciones a través del puerto de Yanbu en el mar Rojo, lo que hace de Bab el Mandeb una ruta esencial tanto para el petróleo saudí como para aquellos envíos que no pueden salir por el este.
Las tensiones han ido en aumento debido a que los hutíes, que controlan la capital Saná desde 2014, sorprendieron al mundo al permitirse un avión iraní aterrizar en su territorio, algo que Riad interpretó como un acto provocador. A partir de ese momento, la tregua que había marcado una disminución de los combates desde 2022 se ha visto comprometida, reanudando los ataques contra buques saudíes y provocando un bloqueo marítimo.
El grupo insurgente, de acuerdo con el Institute for the Study of War, no intenta formalmente cerrar Bab el Mandeb, sino hacer que el costo de la guerra sea demasiado alto para Riad, buscando presionar para que se detengan las operaciones militares en Yemen. Aunque los hutíes no logran controlar aún las costas de Bab el Mandeb, su reciente control de Moca y de Hodeida les otorgan un nuevo grado de presión sobre el tráfico marítimo.
El impacto de estas acciones ya se ha sentido en los mercados energéticos. El precio del petróleo Brent incrementó casi un 5%, alcanzando cerca de USD 107 por barril, mientras que el WTI superó los USD 100. Esta escalada en los precios es un indicio de que los operadores esperan un conflicto prolongado en la región, un cambio notable dado que antes se anticipaba una disminución de las hostilidades.
Expertos han advertido que el verdadero riesgo no es tanto un cierre inmediato del estrecho, sino la prolongación de la incertidumbre que generan estos avances militares sobre las rutas de suministro. Desde el primer ataque hutí a embarcaciones vinculadas con Israel en 2024, el tráfico por el canal de Suez ha disminuido drásticamente, representando solo poco más de la mitad de su nivel previo a la crisis.
En agosto, las exportaciones saudíes desde Yanbu, que habían alcanzado hasta 3,8 millones de barriles diarios, cayeron a 1,5 millones debido a los reanudados ataques hutíes. Con la amenaza constante sobre Bab el Mandeb y el estrecho de Ormuz semiparalizado, el mapa de las rutas de suministro para el petróleo del Golfo se sigue reduciendo cada vez más.
(Publicado el 10 de septiembre de 2026 a las 18:45)
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