El desperdicio de alimentos es un problema importante en todo el mundo. Cuando los alimentos se desperdician o se echan a perder, la productividad económica cae y la gente pasa hambre. Este desperdicio de alimentos representan el 4 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
En todo el mundo, cada año se pierden o desperdician mil 300 millones de toneladas de alimentos. En 2050, se espera que la población mundial crezca de los 8 mil millones actuales a alrededor de 10 mil millones. Para alimentar a más personas, los países deberán aumentar la producción agrícola en más del 70 % y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
Asimismo los países en desarrollo necesitan cadenas de frío que funcionen con energía renovable y utilicen refrigerantes alternativos que tengan un menor impacto en el clima. Como académico centrado en el desarrollo sostenible, el crecimiento verde y el cambio climático, creo que expandir las cadenas de frío en los países en desarrollo, especialmente en el África subsahariana, no solo tendrá importantes beneficios ambientales, sino también enormes impactos. Socialmente es como el empoderamiento de la mujer.
El mundo tendrá más de 700 millones de personas hambrientas para 2021: 425 millones en Asia, 278 millones en África y 57 millones en el Caribe y América Latina. Muchos países de estas regiones no tienen suficiente capacidad de refrigeración para evitar que los alimentos se echen a perder antes de su consumo.
Asimismo se vienen proyectos prometedores en el cual África subsahariana como un candidato ideal para la introducción de cadenas de frío alimentarias por varias razones. Primero, la mayor parte de la pérdida y desperdicio de alimentos ocurre durante las etapas de cosecha y poscosecha. La instalación de sistemas sostenibles de cadena de frío en estas etapas puede reducir en gran medida las pérdidas en un punto temprano.
Invertir en cadenas de frío con energía renovable en los países menos desarrollados del mundo ayudará a estimular el crecimiento verde
Otros experimentos han producido resultados similares en el noroeste de Kenia y en las islas Wakatobi de Indonesia, donde el 78 por ciento de la población depende del pescado como alimento básico. Las instalaciones de almacenamiento en frío con energía solar ayudaron a estas comunidades a ahorrar dinero y reducir los desechos.
Para promover una refrigeración eficiente y respetuosa con el clima, incluidos el aire acondicionado y la refrigeración, el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas ha organizado una Coalición Global Cool que incluye ciudades, países, empresas y organizaciones internacionales.
Veo esta asociación como una forma de avanzar tanto en el desarrollo sostenible como en el cambio climático. En mi opinión, invertir en cadenas de frío con energía renovable en los países menos desarrollados del mundo ayudará a estimular el crecimiento verde, proteger la naturaleza y alimentar a las personas hambrientas del mundo.
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