El Estadio Hidalgo fue escenario de una noche oscura para las Águilas del América. Más allá del marcador adverso de 1-0 frente a los Tuzos del Pachuca, el conjunto azulcrema terminó la jornada 14 del Clausura 2025 con una sensación amarga y varias heridas, físicas y anímicas. Entre ellas, la más preocupante: la posible fractura de Alan Cervantes, mediocampista que apenas había recibido la oportunidad de regresar a la titularidad.
Cervantes, quien llevaba varios partidos en la banca, saltó a la cancha con la ilusión de recuperar protagonismo. Pero apenas habían transcurrido veinte minutos cuando una entrada lo sacó del partido. En su lugar ingresó Érick “Chiquito” Sánchez, y desde ese momento, la tensión se apoderó del banquillo visitante. La molestia del técnico André Jardine no se hizo esperar. Ya en la conferencia posterior, el brasileño no contuvo su frustración.
“No me gusta hablar de arbitraje, pero esto viene de tiempo atrás”, lanzó con el rostro serio y el tono más agrio de lo habitual. “Hay un penalti clarísimo que no se marca. Y lo de Alan… una posible fractura que se queda en tarjeta amarilla. Son cosas que preocupan. El club tomará sus medidas.”
Las declaraciones no pasaron desapercibidas. Jardine, generalmente mesurado, esta vez no tuvo reparo en señalar que su equipo fue perjudicado por el silbante. Denunció que se permitió juego brusco contra sus jugadores y que, en situaciones que ameritaban decisiones más severas, simplemente no se actuó.
Pero detrás de la rabia, también hubo una confesión estratégica. Jardine aceptó que su alineación en Hidalgo no fue la ideal, ni mucho menos la titular. Consciente de que el martes América se juega su pase a semifinales de la Concachampions frente a Cruz Azul, decidió darle descanso a varias de sus figuras clave y mandar al campo a jugadores que necesitaban ritmo competitivo.
“Este partido estaba pensando en el martes. No podemos ocultarlo. Es una semifinal de Concachampions. Hoy eran tres puntos importantes, pero apostamos por dar minutos a elementos como Jona, Alan, Cota. Jugadores que quizá vamos a necesitar en lo que viene”, expresó con serenidad, aunque sin disimular que el resultado dolía.
Así, el América se va de Pachuca con más preguntas que respuestas. Un equipo golpeado, un entrenador enojado y un calendario que no da tregua. La mirada ya está puesta en el duelo continental, pero la preocupación por el estado físico de Alan Cervantes y el arbitraje seguirá rondando en Coapa como una sombra incómoda.
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