El debate sobre el impacto del posible gravamen del 3.5% a las remesas que envían los migrantes mexicanos desde Estados Unidos ha generado un intenso análisis por parte de expertos económicos. Joan Domene, economista senior de Oxford Economics, subraya que la repercusión en el flujo de remesas no será proporcional a la tasa impositiva propuesta. Esto significa que, a pesar del impuesto, los migrantes seguirán intentando asegurar que sus familiares en México reciban el mismo monto en pesos mensualmente, compensando así el gravamen que deberán pagar.
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, añade perspectivas históricas, señalando que hace dos décadas, aunque los emisores enfrentaban comisiones de hasta 40 dólares, continuaban enviando dinero a sus familias. Lo que verdaderamente debería preocupar a los analistas es la desaceleración económica de Estados Unidos y cómo esta podría influir en el mercado laboral, especialmente en sectores donde predominan los empleos de migrantes mexicanos. En este caso, una disminución en la creación de empleo podría afectar significativamente la capacidad de remitir dinero.
Desde BNP Paribas, la economista Pamela Díaz refuerza la visión de que la integración laboral de los mexicanos en EE. UU. es un factor que ofrece una mayor resiliencia a los envíos de remesas. A pesar de las complicaciones, estas remesas tienden a responder a la fortaleza de la economía estadounidense. En un contexto de posible caída, las implicaciones para el consumo en México podrían ser notables, dado que este ha sido uno de los motores del crecimiento económico reciente, junto con la inversión.
Expertos de Monex y BBVA coinciden en que el impacto de la actividad económica de EE. UU. y el comportamiento del tipo de cambio tendrán un papel más relevante que el propio gravamen. Janneth Quiroz, directora económica de Monex, menciona que una devaluación del dólar podría aminorar el poder adquisitivo de las remesas, lo que también afectaría la cantidad promedio enviada. Por otro lado, Juan José Li Ng, especialista en remesas de BBVA, recuerda que los datos sobre remesas se refieren exclusivamente a los fondos que transitan por remesadoras, subrayando que en 2024 se registraron 64,000 millones de dólares de estas transferencias.
Recientemente, la Cámara Baja de EE. UU. aprobó la implementación de este impuesto como parte de un paquete presupuestario que entrará en vigor en octubre. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su satisfacción por la reducción y reconoció los esfuerzos diplomáticos del embajador Esteban Moctezuma, así como el trabajo de senadores mexicanos que gestaron la defensa de los intereses de los migrantes. Se destacó también la activa participación de los connacionales en EE. UU. a través de diversas plataformas para manifestar su oposición al gravamen.
Este complejo panorama se desarrolla en un contexto donde las remesas no solo son una fuente clave de ingresos para millones de mexicanos, sino también un indicativo de las dinámicas laborales y económicas entre ambos países. La interacción de factores como el crecimiento de la economía estadounidense y las políticas fiscales asumidas por el gobierno estadounidense marcarán el rumbo de las remesas en el futuro cercano.
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