En México, la propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales ha suscitado un intenso debate, especialmente en el ámbito de la construcción, un sector que emplea a más de 4.6 millones de trabajadores, representando un 7.9% de la población ocupada.
Luis Rafael Méndez Jaled, presidente nacional de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), ha expresado varias preocupaciones relevantes. Advierte que la aprobación de esta reforma sin una estrategia adecuada podría incrementar entre un 20% y un 30% el costo de producción en la construcción. Esto no es un tema menor dado que la industria ya enfrenta desafíos económicos. “Es una medida óptima, siempre y cuando se vigile la productividad y existan incentivos. Si se implementa abruptamente, podría ser un duro golpe para la iniciativa privada y contribuir a la inflación”, comentó el líder empresarial.
Actualmente, los trabajadores de la construcción laboran en promedio 48 horas semanales, percibiendo un salario de aproximadamente 79.4 pesos por hora. La reducción de la jornada laboral implicaría un aumento estimado del 21% en el costo laboral, lo que podría traducirse en un aumento en los precios finales de obras, generando presiones inflacionarias a corto plazo.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el 76% de los trabajadores del sector gana un promedio de 16,608 pesos mensuales además de prestaciones. Para Méndez Jaled, esto se considera un “salario digno y competitivo”, siendo un 58.5% superior al salario mínimo nacional. Sin embargo, ha señalado que la productividad del sector no ha avanzado al mismo ritmo que los salarios en los últimos años.
Frente a este panorama, la CMIC ha solicitado incentivos fiscales y la implementación de medidas que faciliten esta transición hacia una jornada laboral más humana. Entre sus propuestas están programas de capacitación y reconversión laboral, así como apoyos financieros específicamente dirigidos a micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). La CMIC subraya la importancia de una implementación gradual, considerando las particularidades de cada sector.
Los ejemplos internacionales, como Francia, Suiza e Islandia, que han establecido jornadas laborales de alrededor de 35 horas por semana, sirven de referencia en estas discusiones. La clave, según los líderes del sector, radica en coordinar esfuerzos entre el gobierno y la iniciativa privada para lograr un equilibrio que favorezca tanto a los trabajadores como a las empresas.
La fecha de publicación original de esta información es el 18 de junio de 2025, y se espera que continúe evolucionando en un contexto laboral que sigue siendo objeto de reflexión y ajuste en México.
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