A partir del 1 de enero de 2026, el precio de los cigarros experimentará un notable aumento superior al 20% debido a la nueva tasa del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Esta medida, respaldada por el reciente Paquete Económico 2026 aprobado por el Congreso, busca no solo recaudar más, sino también disuadir el consumo de tabaco en México.
En encuestas realizadas en diversas tiendas de abarrotes, los comerciantes han comenzado a ajustar sus precios, anticipándose a la llegada de este nuevo impuesto. Un vendendor de la Ciudad de México señaló que una cajetilla de Marlboro, que actualmente se vende a 87 pesos, verá su precio incrementado a 106 pesos en un par de semanas, es decir, un aumento del 21.8%. Otros productos desarrollan variaciones similares: la cajetilla de Pall Mall pasará de 80 a 96 pesos (+20%) y Camel Yellow de 77 a 87 pesos (+13%).
Este incremento no se limita a las cajetillas, ya que el cigarro suelto también se encarecerá. Por ejemplo, el precio del Marlboro suelto subirá de 10 a 12 pesos. Tal situación refleja una tendencia que podría cambiar el comportamiento de compra de los consumidores; no obstante, un tendero local afirmó que, a pesar del aumento, los clientes siguen dispuestos a adquirir estos productos.
La razón detrás de esta escalada de precios se encuentra en el incremento de la tasa del IEPS, que pasará del 160% al 200% a partir de 2026. Además, se actualizará la cuota adicional que se cobra por cada cigarro vendido, afectando directamente el costo para los consumidores. Se espera que, con estas modificaciones, las ventas de cigarros disminuyan un 7.3%, reduciéndose de 2,384.6 millones de cajetillas a 2,209.4 millones.
El objetivo fundamental de aumentar la carga fiscal sobre el tabaco se centra en mejorar la salud pública y reducir el consumo de nicotina. Según el simulador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), se estima que el precio promedio de venta de las cajetillas se incrementará de 73.1 a 85.8 pesos, es decir, un alza del 17.4%. Con esta alza, se prevé que el 73.1% del costo final corresponda a impuestos, un aumento significativo en comparación con el 68.5% de años anteriores.
A medida que se acercan las nuevas tarifas, los consumidores y distribuidores se encuentran en una especie de espera tensa. La decisión de comprar o no podría afectar no solo las ventas, sino también el habitual comportamiento de consumo en un país donde los productos de tabaco siempre han tenido una alta demanda. Con la reducción del consumo como objetivo primordial, el gobierno mexicano sigue adelante con su estrategia de salud pública, que seguramente marcará un rumbo importante para el año entrante.
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