El ferrocarril ha sido un pilar fundamental en la historia de México, y su legado vive en la voz de Salvador Zarco Flores, un ferviente defensor de esta forma de transporte. Desde su infancia en 1945, Zarco ha estado vinculado a la historia del ferrocarril, un símbolo de progreso y lucha social en el país. Su encuentro inicial con esta pasión se dio en un contexto político tumultuoso, donde su activismo lo llevó a ser encarcelado en Lecumberri tras las protestas estudiantiles de 1968.
A través de los años, Zarco ha alzado la voz en contra de la privatización del ferrocarril y ha documentado los efectos destructivos de las políticas neoliberales que han fragmentado este sistema de transporte. En una reciente entrevista en su casa en San Felipe de Jesús, esta leyenda viva del ferrocarril reafirma su convicción: “El ferrocarril es mi vida. Es esencial rescatar su significado para nuestra historia”.
El Museo de los Ferrocarrileros, que ha dirigido por casi dos décadas, se erige como un testimonio de esa historia. Ubicado donde antaño funcionaba la estación de La Villa, el museo no solo alberga locomotoras y figuras del pasado, sino que también es un espacio de educación para las nuevas generaciones. Zarco destaca la importancia de que los jóvenes conozcan las historias de lucha y resistencia que marcaron el mantenimiento de este elemento vital en la infraestructura del país.
Con un enfoque en la comunidad y la memoria, Zarco sostiene que el museo debe continuar rindiendo homenaje a los ferrocarrileros y sus contribuciones a la vida nacional. Asegura que el ferrocarril, al ser el medio terrestre más económico, seguro y sustentable, merece un lugar distintivo en el desarrollo del transporte en México. Critica las políticas que han favorecido a otros modos de transporte a expensas del ferrocarril, recordando la pertinencia de su uso en el presente y futuro del país.
La dedicación de Zarco y su compromiso con la preservación de esta historia no han pasado desapercibidos. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, lo ha ratificado como director del museo hasta mayo de 2026, cuando se celebrará un homenaje a su trayectoria. En una muestra del respeto y la admiración que ha cosechado, Zarco será nombrado miembro honorario y vitalicio del consejo asesor del recinto.
Con un espíritu robusto, aún enfrentando desafíos de salud, Salvador Zarco se afianza firme en su misión: “El museo sigue, seguimos. No se puede pensar en México sin su ferrocarril, su pueblo ni la lucha que ha hecho”. Esta afirmación encapsula su vida y su propósito, demostrando que el compromiso con la historia del ferrocarril es, para él, una pasión que trasciende generaciones. El Museo de los Ferrocarrileros, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero, sigue siendo un faro de memoria y cultura, vitoreando la dignidad de una lucha que es todo menos olvidada.
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