Un hombre mayor se amarra a la juventud con el sexo frenético y la droga, aunque comienza a sufrir algún síntoma senil: busca ratas que los demás no ven en una ciudadela de la que no puede salir. El anciano Gabriele D’Annunzio. Es un personaje desdoblado, y así lo muestra el director Gianluca Jodice en El poeta y el espía, que se estrena este viernes. Sergio Castellitto (Roma, 67 años) interpreta los últimos años de este hombre que fue un escritor admirado por autores como James Joyce o Marcel Proust y, al mismo tiempo, el militar que inspiró al fascismo al liderar la invasión y conquista de la ciudad croata de Rijeka ―llamada entonces Fiume― en 1919.
El actor, que para el filme se caracterizó como un señor calvo y achacoso, vuelve a lucir melena en una videollamada en la que trasmite su pasión por D’Annunzio: “Era un genio con todas sus contradicciones, fue un fascista y, a la vez, un antifascista”.
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La película, ambientada en los años treinta, se centra en la relación que D’Annunzio establece con el joven secretario federal Giovanni Comini (Francesco Patanè), quien debe vigilar al escritor para que no perjudique la alianza de Italia con la Alemania nazi, pues se muestra contrario a las relaciones con Hitler. “Lo encierran en el Vittoriale degli italiani, una cárcel dorada, y lo llenan de riqueza para que se quede callado, para que no represente un problema, porque era una persona muy escuchada”, asegura el actor y también director de películas como Fortunata (2017) y No te muevas (2004).
Castellitto expone la evolución de D’Annunzio: “Estaba totalmente en contra del fascismo en su última etapa vital. Eso no quita que en una fase temprana fuera afín al partido de Mussolini, de hecho se tenían aprecio mutuo”. Él defiende que se retrate ese periodo histórico sin necesidad de entrar en lo moral, solo por la voluntad creadora. “Estoy en contra de cualquier forma de censura y contra el riesgo de lo políticamente correcto. ¿Recuerda la película El guateque? El personaje que hacía de indio, Peter Sellers, tenía la cara pintada de oscuro. Me pregunto si hoy en día generaría críticas por parte del público. Tenemos que plantearnos dónde está la libertad, dónde está la censura y cuáles son sus límites”, cuestiona el protagonista de El último verano (2009) o Deliciosa Martha (2001). “Los artistas tienen que aspirar a la libertad”, se responde.


