La esperada reforma para reducir la jornada laboral en México está cada vez más cerca de convertirse en realidad. En una histórica votación, el Senado aprobó por unanimidad una reforma constitucional que establece un límite de trabajo de 40 horas semanales y una reducción paulatina de la jornada laboral. Este avance ocurrió el 11 de febrero de 2026, cuando la minuta fue enviada a la Cámara de Diputados para su análisis y eventual aprobación.
La presidenta Claudia Sheinbaum, quien impulsó la iniciativa, celebró la unanimidad de la votación, subrayando que se cumplía así una demanda histórica de los trabajadores. “No se trata de reducir el salario, sino de garantizarlo con menos horas de trabajo”, aseguró en conferencia.
En la Cámara de Diputados, el proceso de análisis de la minuta comenzará en comisiones específicas, donde se esperan discusiones profundas. Se estima que la votación podría llevarse a cabo entre el 24 y 25 de febrero, aunque el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, ha asegurado que no se precipitarán los tiempos, dando lugar a las audiencias necesarias para escuchar a todos los interesados.
Los cambios que se analizarán en esta reforma tienen cuatro ejes fundamentales: la reducción a una jornada laboral de 40 horas semanales, la ampliación del tiempo extraordinario permitido de 9 a 12 horas semanales, la protección del salario durante la disminución de horas de trabajo y la prohibición del trabajo extra para menores de 18 años. Una vez que la reforma sea aprobada por los diputados, deberá recibir el apoyo de 17 congresos locales para ser promulgada en el Diario Oficial de la Federación.
Sin embargo, es importante destacar que la implementación de la reducción de la jornada no será inmediata. La entrada en vigor de la reforma marcará el inicio de un periodo de 90 días para revisar y actualizar la Ley Federal del Trabajo, un proceso que involucrará a dialogar con el sector empresarial y otros grupos interesados. La senadora Geovanna Bañuelos ha enfatizado la importancia de incorporar las inquietudes escuchadas durante el debate en la legislación secundaria.
El sector empresarial ha manifestado su preocupación sobre las implicaciones económicas que conlleva esta reducción. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) ha advertido que el cambio podría incrementar el costo por trabajador hasta en 66,000 pesos anuales. Asimismo, la Coparmex en Querétaro ha expresado su preocupación por el impacto en las pequeñas empresas, especialmente en las del sector comercio y turismo.
Por otro lado, diversos sindicatos han reconocido los avances conseguidos, aunque han señalado que algunas disposiciones de la reforma pueden debilitar realmente la reducción efectiva de la jornada. En particular, han expresado su descontento por la no inclusión del segundo día de descanso y el incremento del tiempo extra permitido, lo que podría perpetuar la extensión de las jornadas laborables.
Con este contexto, la reforma a la jornada laboral en México está en una encrucijada donde los diversos actores involucrados deberán encontrar un equilibrio que favorezca tanto a los trabajadores como a los empleadores. Los próximos días serán clave para definir si este cambio significará una mejora en la calidad de vida para los trabajadores y un ajuste sostenible para las empresas.
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