Los precios del jitomate y el chile poblano están en niveles históricos, lo cual impacta de manera significativa en el poder adquisitivo de los hogares mexicanos y altera los patrones de consumo. En los primeros cuatro meses de 2026, el jitomate ha sufrido un impresionante aumento del 107.8%, una cifra alarmante que no se veía desde 1992, mientras que el incremento del chile poblano se sitúa en un 83.7%, la cifra más alta registrada desde 1988.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha documentado que, en abril, el jitomate contribuyó al 32.4% del aumento anual en la canasta alimentaria urbana, e incluso más en áreas rurales, donde el impacto fue del 45.4%. Esto resalta la importancia del jitomate, no solo como un elemento fundamental en la gastronomía mexicana, sino también como un indicador crucial en la economía familiar.
La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha señalado que el aumento en los precios se debe a una combinación de factores, incluyendo heladas en Florida que restringieron la producción de jitomate en Estados Unidos y una plaga que afectó su cosecha en México. Para abordar el problema, se han establecido mesas de trabajo entre la Secretaría de Agricultura, centrales de abasto y supermercados, aunque, según reportes recientes, el precio del jitomate ha mostrado una leve disminución en la última semana.
Con respecto a los precios en el mercado, en varios puntos de la Ciudad de México, el jitomate se vende entre 40 y 65 pesos por kilo, mientras que el chile poblano oscila entre 110 y 125 pesos en supermercados como Walmart, Soriana y La Comer. Dada esta situación, muchos hogares están optando por medidas alternativas para mitigar el impacto de la inflación, como limitar las compras de jitomate o sustituirlo por productos más económicos, como el puré de tomate.
Un panorama que evidencia la fragilidad del sector agrícola mexicano, enfrentando retos que incluyen la inseguridad, la falta de apoyos gubernamentales y la disminución en la producción debido a aranceles impuestos por Estados Unidos. Esto ha llevado a un aumento considerable de precios, afectando así el día a día de muchas familias.
Para quienes buscan soluciones prácticas, cultivar su propio huerto podría ser una opción viable. Ante la creciente presión de la inflación, adoptar metodologías de autoconsumo representa no solo una alternativa económica, sino también una forma de responder a la crisis que está cambiando los hábitos de muchas amas de casa.
La situación está en constante evolución, y se recomienda estar atento a las tendencias de precios y las iniciativas gubernamentales destinadas a aliviar la carga económica sobre los consumidores.
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