En la mágica altitud de los Alpes suizos, cada enero se revive una impresionante y colorida leyenda en la región de Valais: la famosa carrera de esquí conocida como Belalp Hexe. Este singular evento no solo desafía la habilidad de los participantes en las pistas nevadas, sino que también rinde homenaje a un antiguo relato local que entrelaza brujas, tragedia y folclore, convirtiendo la zona en un auténtico carnaval invernal.
La Belalp Hexe, que se ha consolidado como uno de los eventos más esperados del invierno suizo, tiene sus raíces en una historia inquietante del siglo XV. La leyenda narra la vida de una bruja, casada con un agricultor local llamado Sepp vom Hegdorn. Mientras él era conocido por su amabilidad y su amor a la bebida de cereza, su esposa emanaba un aura de temor, con un carácter arisco y una risa estrepitosa.
Los rumores sobre sus poderes sobrenaturales se esparcieron por la aldea, alimentados por historias que sostenían que ella se transformaba en un cuervo para visitar a un amante en un pueblo cercano. Trágicamente, la historia de la pareja culminó en la muerte de vom Hegdorn, quien fue encontrado sin vida tras caer de un cerezo. Los vecinos, en un giro de eventos desafortunados, la acusaron de ser culpable de su fatal caída mediante un osado vuelo de cuervo, lo que la llevó a ser condenada y quemada en la hoguera.
En 1983, el Belalp Ski Club decidió transformar esta oscura historia en un evento deportivo festivo, dando luz a la Belalp Hexe, que se traduce como “el descenso de la bruja”. Desde su primera edición, el evento ha evolucionado, atrayendo a más de mil esquiadores cada invierno que buscan revivir esta fascinante narrativa.
Este año, más de 1,000 participantes se dieron cita en las pistas de Belalp, lo que incluyó a aproximadamente quinientos esquiadores y otros cuneros ataviados con disfraces de brujas, rostros pintados de verde y escobas. La carrera de 12 kilómetros arranca en Hohstock y culmina en Blatten, donde las paradas estratégicas permiten degustar el aguardiente de cereza, la bebida predilecta de vom Hegdorn, proporcionando un ambiente festivo y alegre antes de cruzar la meta.
No solo la velocidad importa en esta carrera; un jurado calificado otorga premios por el mejor disfraz, incentivando la creatividad y el espíritu festivo de los participantes. Este año, Mathias Reber y Nicole Eiholzer destacaron en la competición, completando el recorrido en dos minutos y veintiún segundos y dos minutos y treinta y nueve segundos respectivamente.
Más allá de las competencias, la semana de la Belalp Hexe se enriquece con actividades sociales, como la “Noche de la Bruja”, donde locales y turistas disfrutan de música en vivo y gastronomía autóctona, además de una carrera “Mini-Maxi” diseñada para los niños. La tradición no solo busca dinamizar la temporada baja de enero, sino también fomentar la convivencia y el disfrute de la comunidad, algo que se ha vuelto un símbolo cultural en la región.
Cada enero, la Belalp Hexe reafirma su conexión con el pasado, emitiendo la magia de la leyenda en un espectáculo de disfraces y camaradería. Aunque los fenómenos sobrenaturales han quedado en el ámbito de la leyenda, la atmósfera de camaradería y el espíritu festivo hacen que el evento sea un hito dentro del calendario invernal, combinando deporte, folclore y tradición de manera única. Con la edición número 44 ya celebrada, este evento se perfila como un referente en el corazón de los Alpes suizos.
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