En junio de 2026, la actividad manufacturera en Estados Unidos experimentó un crecimiento significativo, impulsada por nuevos pedidos anticipados ante la expectativa de escasez y aumentos de precios. Sin embargo, este optimismo se ve oscurecido por un panorama sombrío en el empleo del sector, el cual ha alcanzado su nivel más bajo en seis años debido al incremento de los costos operativos vinculados a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
El índice de gestores de compras (PMI) manufacturero preliminar de S&P Global se situó en 55.7, el nivel más elevado desde mayo de 2022, superando el 55.1 registrado el mes anterior. Una cifra superior a 50 sugiere una expansión en el sector, que representa un 9.4% de la economía estadounidense. A su vez, el PMI de servicios también mostró un aumento, alcanzando 51.3, lo que contribuyó a que el índice compuesto de producción se elevara a 52.2. Este impulso en los servicios se atribuye en parte a la Copa del Mundo de la FIFA, que se celebra en Estados Unidos, Canadá y México.
El crecimiento sostenido del PMI manufacturero durante cuatro meses consecutivos indica que las empresas están preparándose para una posible escasez, haciendo nuevos pedidos para reabastecer sus inventarios. Sin embargo, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya lleva cuatro meses, está afectando a las cadenas de suministro globales y elevando los precios de materias primas como el petróleo, el aluminio y los fertilizantes.
Recientemente, se firmó un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para finalizar el conflicto, generando cierta confianza entre las empresas. No obstante, el temor a la inflación sigue presente, y los recortes de empleo se han intensificado. S&P Global observó que esta tendencia se debe a la incertidumbre sobre las perspectivas económicas y el aumento de los costos de los insumos. El índice de empleo del sector manufacturero cayó a 47.0, el nivel más bajo desde mayo de 2020.
A nivel del sector privado, el empleo se mantuvo moderado. En contraste con los datos del Departamento de Trabajo, que muestran una recuperación en los últimos tres meses, las encuestas privadas sugieren un crecimiento más débil. El indicador de nuevos pedidos para fábricas alcanzó niveles no vistos en más de cuatro años, extendiéndose esta demanda por el temor a futuros problemas de abastecimiento.
El índice de precios pagados por insumos retrocedió a 71.2 desde 75.3 en mayo, lo que indica que, aunque los fabricantes continúan trasladando costos a los consumidores, el ritmo se ha desacelerado. Por otro lado, la Reserva Federal sostiene su tasa de interés de referencia entre el 3.50% y el 3.75%, pero las expectativas de futuras alzas persisten, en medio de las crecientes preocupaciones sobre la inflación.
Esta situación desafiante coloca al sector manufacturero en una encrucijada, donde el crecimiento se encuentra ligado tanto a la incertidumbre económica global como a la evolución de los conflictos geopolíticos. La interconexión de la economía mundial hace que cada movimiento en uno de estos frentes tenga repercusiones inmediatas en el otro, lo que requiere un análisis continuo y atento a la evolución de los acontecimientos.
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