En una propuesta audaz que busca transformar la legislación laboral en México, se ha presentado una iniciativa en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión que contempla la posibilidad de otorgar hasta tres días de licencia con salario pagado al mes para personas trabajadoras que sufren de dismenorrea incapacitante. Esta reforma, impulsada por la diputada Carina Piceno Navarro del partido Morena, tiene como objetivo reconocer y abordar una condición que ha sido históricamente invisibilizada y que afecta significativamente la calidad de vida de muchas mujeres.
La dismenorrea, caracterizada por una menstruación dolorosa, ha demostrado no solo afectar la salud de quienes la padecen sino también su desempeño laboral. Según la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, el 21% de las trabajadoras con este problema ha tenido que ausentarse de sus labores debido a sus efectos incapacitantes. La propuesta, que busca modificar el artículo 169 de la Ley Federal del Trabajo, señala que la licencia se aplicará específicamente en estos casos y garantiza que los patrones mantendrán el goce de todos los derechos laborales de las trabajadoras en licencia.
Además, se plantea reformar el artículo 165 para resguardar los derechos laborales de las mujeres no solo durante la maternidad, sino en todas las etapas de su vida laboral. “El bien jurídico tutelado es la salud, el bienestar y la protección de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras”, subrayó la diputada Piceno en su exposición. Esta medida no es solo una cuestión de salud, sino un paso hacia la equidad en el entorno laboral.
Los datos de UNICEF subrayan la urgencia de la propuesta; hasta un 67% de las personas en México han indicado que no disponen de productos para manejar imprevistos relacionados con la menstruación en sus lugares de trabajo. El estudio también revela que el promedio de dolor menstrual en el país se sitúa en 7.1 sobre 10, lo que hace evidente la necesidad de un cambio.
Curiosamente, un 90% de las mujeres encuestadas se mostró a favor de contar con permisos o licencias menstruales, una clara indicación de cómo el tema ha cobrado relevancia y de la demanda social por un trato laboral más justo. Al considerar las condiciones biológicas de las mujeres dentro del marco de sus derechos laborales, se busca cerrar una brecha que ha perpetuado la desigualdad en el ámbito laboral.
Las implicaciones de esta decisión podrían ser significativas no solo para la salud y bienestar de las trabajadoras, sino también para la economía del país. Investigaciones indican que, si se atendieran las necesidades básicas de las mujeres, el Producto Interno Bruto (PIB) de México podría aumentar hasta un 15%. A medida que se presenta esta reforma, se abre un camino hacia un entorno laboral más equitativo y productivo.
Bajo esta premisa, la iniciativa de licencia menstrual no solo emerge como una solución a un problema de salud, sino como un pilar fundamental para la reivindicación de derechos laborales. A medida que el debate se intensifica, queda claro que las y los legisladores deben prestar atención y actuar en consecuencia para asegurar condiciones laborales dignas para todos.
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