La carrera por la Presidencia Municipal de Cuernavaca comienza a perfilarse como la contienda política más importante de los próximos meses en Morelos. No se trata únicamente de elegir al próximo alcalde de la capital, lo que estará en juego será el equilibrio del poder político en el estado durante la recta final del actual gobierno.
En Morena, la lista de aspirantes crece prácticamente cada semana. Son muchos los que levantan la mano, convencidos de que pueden convertirse en el abanderado del partido gobernante. Sin embargo, conforme avanza el análisis político, la realidad parece mucho más clara que el entusiasmo de algunos aspirantes.
Hoy por hoy, el senador Víctor Mercado aparece como uno de los personajes mejor posicionados dentro de Morena. Durante años ha construido una estructura política en Cuernavaca que difícilmente puede igualar cualquier otro aspirante. No es un trabajo improvisado ni producto de una coyuntura electoral, es una organización que se ha fortalecido colonia por colonia, sección por sección, y cuyos resultados podrían reflejarse cuando llegue el momento de definir la candidatura.
Si finalmente Morena decide postularlo, no solamente tendría posibilidades reales de conquistar la alcaldía, sino que, probablemente, sería el único perfil capaz de disputar de tú a tú la elección frente al Partido Acción Nacional. Aunque tampoco puede minimizarse el trabajo realizado por Daniel Martínez Terrazas, porque el dirigente panista ha construido una presencia política constante y ha sabido mantener vigente a Acción Nacional en el municipio que, históricamente, es uno de sus principales bastiones. Daniel conoce el territorio, mantiene contacto con diversos sectores sociales y, sin duda, llegará fortalecido al proceso interno de su partido.
La elección, por lo tanto, podría convertirse en un auténtico duelo entre dos estructuras políticas sólidas, dejando atrás la idea de una competencia sencilla para cualquiera de los dos bloques.
Mientras tanto, este día se presentará formalmente un nuevo partido político en Morelos. Habrá que observar si decide competir aliado con el PAN o si participa por separado. Sin embargo, independientemente de la estrategia electoral que adopte, enfrenta un problema que históricamente ha impedido consolidar nuevos proyectos políticos: los mismos personajes de siempre vuelven a aparecer ocupando las principales posiciones.
Cuando un partido nace con los mismos liderazgos que la ciudadanía conoce desde hace décadas, le resultará difícil convencer de que representa una verdadera alternativa. La sociedad demanda rostros nuevos, jóvenes preparados, ciudadanos con ideas frescas y capacidad para renovar la política local. Si solamente cambian las siglas, pero permanecen los mismos operadores, el entusiasmo ciudadano termina desapareciendo rápidamente. Además, el tiempo juega en contra de cualquier organización de reciente creación. Construir una estructura territorial competitiva requiere años de trabajo, organización y presencia permanente entre la población. Hoy, esas estructuras ya se encuentran ampliamente ocupadas por Morena y por Acción Nacional. En ese escenario, Morena mantiene una ventaja importante si decide apostar por quien ya cuenta con un aparato político consolidado; pero la posible llegada de Víctor Mercado a la Presidencia Municipal también abriría un nuevo escenario político para Morelos. El centro del poder podría desplazarse parcialmente desde el Palacio de Gobierno hacia el Ayuntamiento de Cuernavaca.
Ése no sería un fenómeno menor. Tradicionalmente, la capital concentra buena parte de la atención política, económica y administrativa del estado. Si el alcalde cuenta además con una estructura política propia y un liderazgo consolidado, inevitablemente adquiere un peso específico que modifica el equilibrio institucional. Para cualquier gobernador, los últimos años de administración representan la etapa más complicada. Las presiones políticas aumentan, los grupos internos comienzan a reorganizarse y la sucesión ocupa el centro del debate público. En ese contexto, un presidente municipal fuerte podría convertirse en un nuevo polo de poder con influencia en prácticamente todas las decisiones políticas del estado.
Mientras los partidos realizan cálculos electorales, los ciudadanos continúan esperando soluciones a problemas que llevan años acumulándose. El transporte público sigue siendo uno de los ejemplos más evidentes. Las decisiones adoptadas hasta ahora no han logrado resolver un conflicto que parece prolongarse indefinidamente. Las negociaciones con los concesionarios avanzan lentamente y los usuarios continúan enfrentando un servicio que dista mucho de la calidad que merece la población. Y algo similar ocurre con el debate sobre el nuevo Instituto de Pensiones. Las protestas frente al Congreso reflejan la preocupación de miles de trabajadores que consideran amenazados derechos adquiridos durante décadas de servicio y la expectativa de vida ha aumentado considerablemente; hoy muchas personas superan los ochenta años gracias a los avances médicos y a mejores condiciones sanitarias; de modo que cualquier reforma debe considerar esa realidad sin vulnerar derechos previamente reconocidos.
Pero quizá el mayor reto continúa siendo la propia ciudad. Cuernavaca necesita orden. Necesita recuperar su imagen urbana, resolver el deterioro de sus calles, combatir los baches, mejorar la limpieza y enfrentar con inteligencia el crecimiento del comercio ambulante. No basta con retirar vendedores, también deben construirse alternativas para quienes encuentran en esa actividad su única fuente de ingresos. El problema es económico tanto como urbano. También resulta urgente replantear el ingreso del transporte federal al corazón de la ciudad. Son pocas las capitales del país donde autobuses de recorrido nacional atraviesan el centro urbano generando congestionamientos, contaminación y riesgos para peatones. Existen espacios con excelente conectividad que podrían convertirse en una moderna terminal de autobuses, desde donde los pasajeros se distribuyeran mediante rutas locales hacia distintos puntos de la ciudad. Eso permitiría reducir considerablemente el tránsito pesado sobre la Avenida Morelos y devolvería al centro histórico parte de la movilidad que ha perdido durante años. No parece una propuesta imposible. Lo que hace falta es voluntad política, planeación técnica y visión de largo plazo.
En la competencia también aparecen otros actores que podrían modificar el resultado electoral. Matías Nazario, por el Partido Verde, podría convertirse en un candidato competitivo con capacidad para atraer sectores distintos del electorado. Quizá no parta como favorito, pero nadie debería subestimar su experiencia política ni su conocimiento de Cuernavaca. En Movimiento Ciudadano también existen perfiles que buscarán posicionarse, mientras que el PRI continúa definiendo su estrategia y los nombres que finalmente representarán al partido. Sin embargo, la realidad contundente es que el priismo ya no posee la estructura territorial que durante décadas le permitió dominar las elecciones en la capital.
A medida que se acerque la definición de candidaturas, también comenzará el inevitable golpeteo político. Aparecerán campañas de desprestigio, se desempolvarán expedientes del pasado y cada aspirante tendrá que enfrentar el escrutinio público. Así ocurre en prácticamente todos los procesos electorales. Lo importante será que, más allá de las descalificaciones, la discusión termine concentrándose en proyectos para rescatar a una ciudad que los propios ciudadanos consideran abandonada.
Cuernavaca merece un gobierno que conozca sus problemas porque los vive diariamente; un gobierno que quiera a la ciudad, que la entienda y que tenga la capacidad de devolverle el orden, la seguridad y la dignidad que alguna vez la distinguieron.
La próxima elección no decidirá solamente quién ocupará una oficina en el Palacio Municipal. Decidirá buena parte del rumbo político de Morelos y, sobre todo, el futuro inmediato de una capital que ya no puede seguir esperando. ¿No cree usted?


