VIVENCIAS CIUDADANAS – EN CUERNAVACA, LA BATALLA QUE DEFINIRÁ EL FUTURO POLÍTICO DE MORELOS

Por Teodoro Lavín León

La carrera por la Pre­si­den­cia Muni­ci­pal de Cuer­na­vaca comienza a per­fi­larse como la con­tienda polí­tica más impor­tante de los pró­xi­mos meses en More­los. No se trata úni­ca­mente de ele­gir al pró­ximo alcalde de la capi­tal, lo que estará en juego será el equi­li­brio del poder polí­tico en el estado durante la recta final del actual gobierno.

En Morena, la lista de aspi­ran­tes crece prác­ti­ca­mente cada semana. Son muchos los que levan­tan la mano, con­ven­ci­dos de que pue­den con­ver­tirse en el aban­de­rado del par­tido gober­nante. Sin embargo, con­forme avanza el aná­li­sis polí­tico, la rea­li­dad parece mucho más clara que el entu­siasmo de algu­nos aspi­ran­tes.

Hoy por hoy, el sena­dor Víc­tor Mer­cado apa­rece como uno de los per­so­na­jes mejor posi­cio­na­dos den­tro de Morena. Durante años ha cons­truido una estruc­tura polí­tica en Cuer­na­vaca que difí­cil­mente puede igua­lar cual­quier otro aspi­rante. No es un tra­bajo impro­vi­sado ni pro­ducto de una coyun­tura elec­to­ral, es una orga­ni­za­ción que se ha for­ta­le­cido colo­nia por colo­nia, sec­ción por sec­ción, y cuyos resul­ta­dos podrían refle­jarse cuando lle­gue el momento de defi­nir la can­di­da­tura.

Si final­mente Morena decide pos­tu­larlo, no sola­mente ten­dría posi­bi­li­da­des rea­les de con­quis­tar la alcal­día, sino que, pro­ba­ble­mente, sería el único per­fil capaz de dis­pu­tar de tú a tú la elec­ción frente al Par­tido Acción Nacio­nal. Aun­que tam­poco puede mini­mi­zarse el tra­bajo rea­li­zado por Daniel Mar­tí­nez Terra­zas, por­que el diri­gente panista ha cons­truido una pre­sen­cia polí­tica cons­tante y ha sabido man­te­ner vigente a Acción Nacio­nal en el muni­ci­pio que, his­tó­ri­ca­mente, es uno de sus prin­ci­pa­les bas­tio­nes. Daniel conoce el terri­to­rio, man­tiene con­tacto con diver­sos sec­to­res socia­les y, sin duda, lle­gará for­ta­le­cido al pro­ceso interno de su par­tido.

La elec­ción, por lo tanto, podría con­ver­tirse en un autén­tico duelo entre dos estruc­tu­ras polí­ti­cas sóli­das, dejando atrás la idea de una com­pe­ten­cia sen­ci­lla para cual­quiera de los dos blo­ques.

Mien­tras tanto, este día se pre­sen­tará for­mal­mente un nuevo par­tido polí­tico en More­los. Habrá que obser­var si decide com­pe­tir aliado con el PAN o si par­ti­cipa por sepa­rado. Sin embargo, inde­pen­dien­te­mente de la estra­te­gia elec­to­ral que adopte, enfrenta un pro­blema que his­tó­ri­ca­mente ha impe­dido con­so­li­dar nue­vos pro­yec­tos polí­ti­cos: los mis­mos per­so­na­jes de siem­pre vuel­ven a apa­re­cer ocu­pando las prin­ci­pa­les posi­cio­nes.

Cuando un par­tido nace con los mis­mos lide­raz­gos que la ciu­da­da­nía conoce desde hace déca­das, le resul­tará difí­cil con­ven­cer de que repre­senta una ver­da­dera alter­na­tiva. La socie­dad demanda ros­tros nue­vos, jóve­nes pre­pa­ra­dos, ciu­da­da­nos con ideas fres­cas y capa­ci­dad para reno­var la polí­tica local. Si sola­mente cam­bian las siglas, pero per­ma­ne­cen los mis­mos ope­ra­do­res, el entu­siasmo ciu­da­dano ter­mina desa­pa­re­ciendo rápi­da­mente. Ade­más, el tiempo juega en con­tra de cual­quier orga­ni­za­ción de reciente crea­ción. Cons­truir una estruc­tura terri­to­rial com­pe­ti­tiva requiere años de tra­bajo, orga­ni­za­ción y pre­sen­cia per­ma­nente entre la pobla­ción. Hoy, esas estruc­tu­ras ya se encuen­tran amplia­mente ocu­pa­das por Morena y por Acción Nacio­nal. En ese esce­na­rio, Morena man­tiene una ven­taja impor­tante si decide apos­tar por quien ya cuenta con un apa­rato polí­tico con­so­li­dado; pero la posi­ble lle­gada de Víc­tor Mer­cado a la Pre­si­den­cia Muni­ci­pal tam­bién abri­ría un nuevo esce­na­rio polí­tico para More­los. El cen­tro del poder podría des­pla­zarse par­cial­mente desde el Pala­cio de Gobierno hacia el Ayun­ta­miento de Cuer­na­vaca.

Ése no sería un fenó­meno menor. Tra­di­cio­nal­mente, la capi­tal con­cen­tra buena parte de la aten­ción polí­tica, eco­nó­mica y admi­nis­tra­tiva del estado. Si el alcalde cuenta ade­más con una estruc­tura polí­tica pro­pia y un lide­razgo con­so­li­dado, ine­vi­ta­ble­mente adquiere un peso espe­cí­fico que modi­fica el equi­li­brio ins­ti­tu­cio­nal. Para cual­quier gober­na­dor, los últi­mos años de admi­nis­tra­ción repre­sen­tan la etapa más com­pli­cada. Las pre­sio­nes polí­ti­cas aumen­tan, los gru­pos inter­nos comien­zan a reor­ga­ni­zarse y la suce­sión ocupa el cen­tro del debate público. En ese con­texto, un pre­si­dente muni­ci­pal fuerte podría con­ver­tirse en un nuevo polo de poder con influen­cia en prác­ti­ca­mente todas las deci­sio­nes polí­ti­cas del estado.

Mien­tras los par­ti­dos rea­li­zan cál­cu­los elec­to­ra­les, los ciu­da­da­nos con­ti­núan espe­rando solu­cio­nes a pro­ble­mas que lle­van años acu­mu­lán­dose. El trans­porte público sigue siendo uno de los ejem­plos más evi­den­tes. Las deci­sio­nes adop­ta­das hasta ahora no han logrado resol­ver un con­flicto que parece pro­lon­garse inde­fi­ni­da­mente. Las nego­cia­cio­nes con los con­ce­sio­na­rios avan­zan len­ta­mente y los usua­rios con­ti­núan enfren­tando un ser­vi­cio que dista mucho de la cali­dad que merece la pobla­ción. Y algo simi­lar ocu­rre con el debate sobre el nuevo Ins­ti­tuto de Pen­sio­nes. Las pro­tes­tas frente al Con­greso refle­jan la preo­cu­pa­ción de miles de tra­ba­ja­do­res que con­si­de­ran ame­na­za­dos dere­chos adqui­ri­dos durante déca­das de ser­vi­cio y la expec­ta­tiva de vida ha aumen­tado con­si­de­ra­ble­mente; hoy muchas per­so­nas supe­ran los ochenta años gra­cias a los avan­ces médi­cos y a mejo­res con­di­cio­nes sani­ta­rias; de modo que cual­quier reforma debe con­si­de­rar esa rea­li­dad sin vul­ne­rar dere­chos pre­via­mente reco­no­ci­dos.

Pero quizá el mayor reto con­ti­núa siendo la pro­pia ciu­dad. Cuer­na­vaca nece­sita orden. Nece­sita recu­pe­rar su ima­gen urbana, resol­ver el dete­rioro de sus calles, com­ba­tir los baches, mejo­rar la lim­pieza y enfren­tar con inte­li­gen­cia el cre­ci­miento del comer­cio ambu­lante. No basta con reti­rar ven­de­do­res, tam­bién deben cons­truirse alter­na­ti­vas para quie­nes encuen­tran en esa acti­vi­dad su única fuente de ingre­sos. El pro­blema es eco­nó­mico tanto como urbano. Tam­bién resulta urgente replan­tear el ingreso del trans­porte fede­ral al cora­zón de la ciu­dad. Son pocas las capi­ta­les del país donde auto­bu­ses de reco­rrido nacio­nal atra­vie­san el cen­tro urbano gene­rando con­ges­tio­na­mien­tos, con­ta­mi­na­ción y ries­gos para pea­to­nes. Exis­ten espa­cios con exce­lente conec­ti­vi­dad que podrían con­ver­tirse en una moderna ter­mi­nal de auto­bu­ses, desde donde los pasa­je­ros se dis­tri­bu­ye­ran mediante rutas loca­les hacia dis­tin­tos pun­tos de la ciu­dad. Eso per­mi­ti­ría redu­cir con­si­de­ra­ble­mente el trán­sito pesado sobre la Ave­nida More­los y devol­ve­ría al cen­tro his­tó­rico parte de la movi­li­dad que ha per­dido durante años. No parece una pro­puesta impo­si­ble. Lo que hace falta es volun­tad polí­tica, pla­nea­ción téc­nica y visión de largo plazo.

En la com­pe­ten­cia tam­bién apa­re­cen otros acto­res que podrían modi­fi­car el resul­tado elec­to­ral. Matías Naza­rio, por el Par­tido Verde, podría con­ver­tirse en un can­di­dato com­pe­ti­tivo con capa­ci­dad para atraer sec­to­res dis­tin­tos del elec­to­rado. Quizá no parta como favo­rito, pero nadie debe­ría subes­ti­mar su expe­rien­cia polí­tica ni su cono­ci­miento de Cuer­na­vaca. En Movi­miento Ciu­da­dano tam­bién exis­ten per­fi­les que bus­ca­rán posi­cio­narse, mien­tras que el PRI con­ti­núa defi­niendo su estra­te­gia y los nom­bres que final­mente repre­sen­ta­rán al par­tido. Sin embargo, la rea­li­dad con­tun­dente es que el priismo ya no posee la estruc­tura terri­to­rial que durante déca­das le per­mi­tió domi­nar las elec­cio­nes en la capi­tal.

A medida que se acer­que la defi­ni­ción de can­di­da­tu­ras, tam­bién comen­zará el ine­vi­ta­ble gol­pe­teo polí­tico. Apa­re­ce­rán cam­pa­ñas de des­pres­ti­gio, se desem­pol­va­rán expe­dien­tes del pasado y cada aspi­rante ten­drá que enfren­tar el escru­ti­nio público. Así ocu­rre en prác­ti­ca­mente todos los pro­ce­sos elec­to­ra­les. Lo impor­tante será que, más allá de las des­ca­li­fi­ca­cio­nes, la dis­cu­sión ter­mine con­cen­trán­dose en pro­yec­tos para res­ca­tar a una ciu­dad que los pro­pios ciu­da­da­nos con­si­de­ran aban­do­nada.

Cuer­na­vaca merece un gobierno que conozca sus pro­ble­mas por­que los vive dia­ria­mente; un gobierno que quiera a la ciu­dad, que la entienda y que tenga la capa­ci­dad de devol­verle el orden, la segu­ri­dad y la dig­ni­dad que alguna vez la dis­tin­guie­ron.

La pró­xima elec­ción no deci­dirá sola­mente quién ocu­pará una ofi­cina en el Pala­cio Muni­ci­pal. Deci­dirá buena parte del rumbo polí­tico de More­los y, sobre todo, el futuro inme­diato de una capi­tal que ya no puede seguir espe­rando. ¿No cree usted?

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