Un pianista clásico ha perdido una demanda contra la Orquesta Sinfónica de Melbourne (MSO), alegando que fue objeto de discriminación debido a sus opiniones sobre el papel de las fuerzas israelíes en la muerte de periodistas palestinos. El caso fue decidido por el juez federal Graeme Hill, quien dictó su fallo el 10 de julio de 2026. Según el tribunal, las protecciones laborales no se aplican a Jayson Gillham, ya que su situación laboral correspondía a la de un contratista independiente.
Gillham había sido contratado para un concierto programado el 15 de agosto de 2024, que fue cancelado por la MSO. El pianista sostiene que esta acción fue un intento de silenciarlo por sus comentarios políticos, que incluyeron una dedicatoria a periodistas palestinos muertos durante su actuación cuatro días antes. En dicha presentación, Gillham destacó que más de 100 periodistas palestinos habían perdido la vida, afirmando que el ataque contra periodistas en situaciones de conflicto constituye un crimen de guerra según el derecho internacional.
El juez Hill argumentó que el contenido político de las observaciones de Gillham no fue un “motivo sustancial y operativo” para las acciones de la MSO. La orquesta, según el fallo, actuó legalmente para proteger su negocio y reputación. Además, se mencionó que existía una costumbre de que los artistas no hicieran declaraciones sobre temas políticos o sociales sensibles sin permiso.
Hill también expresó que, aunque los eventos estaban relacionados con el conflicto entre Israel y Gaza, no era su función abordar asuntos de gran controversia pública. Destacó que la orquesta hubiera tomado las mismas decisiones independientemente de la postura política que el pianista hubiese defendido.
El juez desestimó la alegación de Gillham de que la Ley de Igualdad de Oportunidades de Victoria se interpretara como una ley laboral que prohíbe tratar desfavorablemente a un empleado por sus creencias políticas. También concluyó que la MSO no había infringido la Ley de Trabajo Justo en tres de las cuatro acusaciones alegadas, dado que sus acciones fueron posterior a la terminación del contrato del pianista.
En un correo enviado a los asistentes de su recital del 11 de agosto, la MSO señaló que Gillham había hecho comentarios personales “sin buscar la aprobación o sanción de la orquesta”. En respuesta, la representación legal de la MSO argumentó que un escenario de la orquesta no era un lugar adecuado para expresar opiniones sobre un tema tan controvertido.
Gillham apuntó a cuatro acciones adversas de la MSO, incluyendo la cancelación de su show y el envío de un correo a los asistentes anunciando la anulación de su próxima actuación. Las tensiones escalaron cuando la directora ejecutiva de la MSO sugirió la posibilidad de reinstalar a Gillham poco antes de su recital, aunque el pianista rechazó la oferta.
Finalmente, el tribunal determinó que, aunque la orquesta consideró que cancelar su espectáculo era una acción adversa, no había violaciones a la Ley de Trabajo Justo. El fallo reafirmó que la MSO mantenía una política de no tomar partido en el conflicto israelo-palestino.
El presidente de la orquesta, Edgar Myer, declaró su aprecio por la dedicación del personal en medio de la controversia legal, esperando retomar el enfoque en la música tras este incidente.
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