Abbott Laboratories, la reconocida firma estadounidense del sector farmacéutico, ha dado un paso significativo en el ámbito de la manufactura médica al inaugurar una nueva planta de electrofisiología en el municipio de Querétaro, México. Este ambicioso proyecto ha requerido una inversión considerable de 200 millones de dólares. Desde esta moderna instalación, la compañía se dedicará a desarrollar y fabricar dispositivos de electrofisiología de alta precisión, utilizados en procedimientos mínimamente invasivos que buscan restaurar ritmos cardíacos saludables.
La producción inicial en esta planta incluirá catéteres de electrofisiología, fundamentales para el diagnóstico y mapeo de arritmias, así como catéteres terapéuticos y sistemas de acceso vascular. Estos productos no solo apuntan a satisfacer la demanda del mercado nacional, sino que también serán exportados a diversos países, incluyendo Estados Unidos, naciones europeas, Canadá, Japón y Australia.
En su apertura, la planta cuenta con 300 colaboradores, aunque se espera que esta cifra crezca a 1,200 para el año 2030, según lo señalado por el CEO de Abbott, Robert Ford. Ford destacó la importancia de esta instalación al señalar que producirá dispositivos vitales para la electrofisiología cardiaca, una especialidad que responde a la necesidad de tratar trastornos del ritmo cardíaco, como la común fibrilación auricular, que puede llevar a complicaciones graves como paros cardiacos o accidentes cerebrovasculares.
Los primeros productos fabricados serán catéteres de mapeo que se introducen en el corazón para registrar sus señales eléctricas y generar mapas tridimensionales que permiten identificar los focos de las arritmias. A futuro, se contempla la ampliación de la gama de dispositivos para incluir catéteres destinados a procedimientos mínimamente invasivos.
Con esta nueva planta, Abbott se establece como el primer fabricante de tecnologías de salud en la región, consolidando aún más su presencia en el país. Ford destacó que la decisión de invertir en México fue impulsada por la larga historia de la empresa en el país, donde ha estado presente durante casi 90 años, convirtiéndolo en un lugar significativo para sus operaciones.
Actualmente, Abbott emplea a 1,400 personas en México y proyecta duplicar esta cifra en los próximos años, gracias al crecimiento esperado de la nueva unidad en Querétaro. La planta ocupa un área de 20,000 metros cuadrados y representa la sexta instalación de manufactura de electrofisiología de Abbott a nivel mundial, siendo la primera en su tipo en México.
Durante la ceremonia de inauguración, el secretario de Salud del Gobierno de México, David Kershenobich, subrayó la relevancia de este desarrollo para fortalecer la atención cardiovascular en el país, vinculando el avance en tecnología médica a una mejor calidad de vida para la población. Kershenobich también mencionó que el Gobierno trabaja en estrecha colaboración con la Cofepris para optimizar los procesos regulatorios, lo que facilitará la innovación constante en el sector.
Además, el secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, Marco Antonio Del Prete Tercero, enfatizó que este proyecto no solo marca el ingreso del estado hacia una nueva industria, sino que también complementa otros sectores en los que Querétaro ha destacado, como la automotriz y la aeroespacial.
Es innegable que la apertura de esta planta representa un avance significativo para la industria médica en México, posicionando al país como un punto focal en la manufactura de tecnologías de salud avanzadas y ofreciendo nuevas oportunidades para el mercado laboral en la región.
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