De nuevo en el último minuto, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha logrado salvar este miércoles el primer trámite de su presupuesto del año que viene. En una votación donde, ante la negativa de ERC, Junts y Ciutadans (que suman 18 concejales), el Gobierno de los comunes y PSC (otros 18 ediles) todas las miradas estaban puestas en partidos de derechas: el PP (dos concejales) y Barcelona pel canvi (dos y el apoyo de una concejal no adscrita).
Y como ocurrió en la investidura de la alcaldesa en 2019, han sido determinantes los votos de Barcelona pel canvi, el partido con el que es presentó a las municipales el ex primer ministro Manuel Valls, que después de dos años regresó a Francia, y que ahora lidera Eva Parera (también diputada en el Parlament, pero por el PP). En cambio, los concejales adscritos al PP han votado no. Los presupuestos, que alcanzan la cifra récord de 3.400 millones de euros, se votarán definitivamente en el pleno del 23 de diciembre.
Parera ha defendido así su voto en la Comisión de Economía: “No estamos votando sí o no a las cuentas, ni sí o no a Colau, sino si damos trámite a los presupuestos”. La edil se ha mostrado “decepcionada” y ha acusado de “voto de la cobardía” las negativas del resto de la oposición. “Especialmente de partidos que están en precampaña y pesa más lo que dirán que su papel en la oposición. No se puede decir que son unos malos presupuestos y no intentar mejorarlos. Preferir quedarnos con los actuales y prorrogarlos es una grave irresponsabilidad”, ha manifestado. Y también en un tono que ha sonado electoral ha manifestado: “Nosotros no bajamos los brazos, somos valientes, negociemos, demos la oportunidad”.
Este lunes, ERC socio preferente de Colau hasta la fecha, se descolgó por primera vez de apoyar el presupuesto en lo que va de mandato y anunció que votaría no este miércoles. El líder de los republicanos en el Ayuntamiento, Ernest Maragall, argumentó la negativa por los incumplimientos, dijo, de pactos con Colau en presupuestos anteriores. La alcaldesa quedaba, pues, en manos de los grupos de la derecha: Junts se afanó en decir que no; Ciutadans exigía volver a tasas e impuestos anteriores a la subida de 2020; y PP y Barcelona pel canvi prefirieron no revelar su posición.
El gobierno de coalición entre comunes y PSC presentó su proyecto de cuentas en septiembre pasado. Un presupuesto que alcanza las cifras récord de 3.400 millones de euros (un 4,7% más que en 2020), de los que 903 serán inversiones (un 13% más). Para invertir, el ejecutivo municipal estimaba entonces que contará con 150 millones procedentes de los fondos europeos Next Generation. Otra de las claves de los números del Ayuntamiento es el aumento de la deuda en 100 millones, una decisión singular desde que gobiernan los comunes, lo que elevará el déficit al 34% de los ingresos corrientes (2019 cerró con un 29,6%).
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