El artista multifacético Ismael Martínez Guardado, conocido por su impresionante legado como escultor, pintor y músico, falleció a los 82 años el 17 de mayo de 2025 en Guadalajara. Su exitosa carrera abarcó varias disciplinas artísticas, dejando tras de sí una vasta obra que adorna tanto edificios públicos como privados en Zacatecas y otras partes de México. A pocas semanas de un importante hito en su vida, la presentación de un libro biográfico junto a una entrevista que llevaría a la pantalla por parte de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), su muerte ha conmovido el ámbito cultural.
Entre sus aportaciones más notables se encuentra la escultura de acero y lámina “Prometeo rompiendo sus cadenas”, la cual fue instalada en 1969 en un imponente mural de la escuela de Derecho de la UAZ. Este mural es considerado una de las obras más icónicas de la institución educativa. Guardado ofreció su última entrevista el 5 de abril en su casa-estudio en Tlajomulco de Zúñiga, donde compartió su deseo de retomar varios proyectos artísticos que la salud le había impedido finalizar, pero, lamentablemente, su afección cardiaca puso fin a esos planes.
Ismael nació el 13 de septiembre de 1942 en Ojocaliente, un lugar rural conocido por su comunidad de campesinos y ganaderos. Desde muy joven mostró interés y habilidad artística, influenciado en gran medida por su madre, quien también era creativa, compuesta no solo por su rol de madre, sino también por su talento al componer canciones rancheras y realizar manualidades como trajes y pan.
Su viaje artístico comenzó con dibujos inspirados en estampas folclóricas y diversas imágenes religiosas que encontraba en almanaques. A la adolescencia, su deseo de aprender lo llevó a estudiar en la Academia de San Carlos, donde se destacó por su talento natural en el dibujo y la pintura. A pesar de su modestia —llegó a la capital del país con solo un certificado de primaria—, su perseverancia y dedicación en la Escuela Nacional de Artes Plásticas le otorgaron la formación necesaria para convertirse en un reconocido artista.
Durante la década de 1970, además de su labor artística, Guardado se comprometió con causas sociales, apoyando a campesinos y obreros en su búsqueda de derechos, así como defendiendo la educación pública frente a intentos de privatización. También tuvo la oportunidad de viajar a Francia y Japón, donde continuó su carrera musical y artística, colaborando con otros creativos y dejando un legado de experiencias que marcó su vida.
Este legado no solo vive en sus obras, sino también en su influencia sobre generaciones de artistas. El Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde ha anunciado que se llevará a cabo un homenaje póstumo en su honor, un reconocimiento merecido a un hombre cuya vida estuvo dedicada a la creación y el cambio social. La comunidad artística y cultural de México lamenta una gran pérdida, pero su obra seguirá inspirando a muchos por venir.
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