En el contexto de la efímera exposición “Conocer el mundo con la boca, sin que te piquen las espinas”, el artista Gabriel Lengeling ha creado un revuelo al transformar iconos mesoamericanos en paletas de hielo, una acción que se ha convertido en el centro del debate cultural. Sin embargo, su trabajo ha sido objeto de controversia por la falta de autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para reproducir estos elementos de patrimonio prehispánico.
El INAH ha señalado en declaraciones recientes que la reproducción de cualquier pieza o imagen de origen prehispánico está sujeta a supervisión y autorización. Esta medida busca proteger el patrimonio cultural mexicano y sanciona la comercialización y excavación clandestina de bienes arqueológicos. Las consecuencias de no seguir estos lineamientos son severas, involucrando multas y hasta penas de cárcel.
La instalación “Exhibir/desaparecer”, que se activó durante la exposición, presenta representaciones de la famosa Piedra del Sol, una escultura de Xochipilli y una cabeza olmeca, todas convertidas en paletas que los asistentes pudieron consumir. Con esta propuesta, Lengeling busca ofrecer una experiencia sensorial donde lo ancestral se vuelve cotidiano. Se realizó la presentación en Casa del Lago, ubicada en Chapultepec, ante una audiencia compuesta por reporteros y fotógrafos.
Aparte de la instalación principal, el artista también ha diseñado una gelatina en mosaicos que replica un fragmento de la Piedra del Sol. En recientes declaraciones, Lengeling indicó que no solicitó el permiso del INAH, ya que sus diseños se basaron en modelos de la plataforma digital “Scan the World”. Esta iniciativa, sin fines de lucro, permite acceder a una vasta colección de artefactos culturales escaneados en 3D, material que está disponible de forma gratuita en Google Arts & Culture.
A pesar de su enfoque en la efimeridad —donde las figuras eventualmente se deterioran—, Lengeling expresó que la creación de sus obras busca provocar reflexión sobre el valor del patrimonio cultural. Él enfatizó la importancia de involucrar al público en esta interacción, definiendo su obra como un esfuerzo por transformar lo que consideramos tesoros en algo consumible, deseable y susceptible de desaparición.
En este contexto, el diálogo sobre la apropiación cultural también ha emergido, con Lengeling argumentando que su intención no es lucrativa, sino más bien una invitación a la convivencia y apreciación del patrimonio cultural. Su visión artística plantea que los bienes arqueológicos son accesibles y relevantes en la vida cotidiana, invitando a la audiencia a pensar críticamente sobre su valor y significado.
La exposición, inaugurada recientemente, continúa generando interés por su forma innovadora de relacionar el arte contemporáneo con la tradición prehispánica, aunque la conversación sobre la legalidad de estas prácticas permanece abierta. Así, el impacto de Lengeling en el ámbito artístico se extiende más allá de la simple creación, sugiriendo cuestiones sobre la propiedad intelectual y la preservación cultural que continúan resonando en el público.
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